Imagen:Loli promete que, pase lo que pase, no cambiará.

Loli Nogueira: «No me voy a echar atrás»

Hizo callar al mismísimo Risto Mejide con su música y con su retranca


Tiene una voz prodigiosa que lo mismo le sirve para cantar que para hacer callar a un borde de primera -aunque interprete un papel- como es Risto Mejide. Loli Nogueira (Cacheiras-Teo, 1979) competirá en la final de Tú sí que vales y, con un poquito de suerte, demostrará que los que no valen, en todo caso, son otros.

-¿Siempre ha cantado?

-Desde pequeña, en casa ya los tenía aburridos. A nivel un poco más profesional, desde hace unos diez años, cuando me animé a ir a clases de canto en la escuela Allegro de Os Tilos. Allí conocí a Leo Gianetto. Tuvimos un dúo, No Title, e hicimos algunos bolos. Gianetto me introdujo un poco en el mundillo y nos dedicamos a lo que iba saliendo: cantar en pubs, en bodas...

-¿Cómo se gana la vida?

-Compagino la música con varias cosas. Cuido niños, limpio casas... lo que me sale. En verano estuve cantando en la calle, en el arco de Xelmírez, junto a la catedral de Santiago, fue una experiencia estupenda.

-¿Se hizo cantante por imitación de algún ídolo?

-Empecé a cantar porque sí. Pero, una vez que me formé, primero con Leo y después en Studio Escola de Música, descubrí un mundo nuevo, el jazz, la música negra... estilos que van muy bien con mi timbre de voz. Así conocí a las grandes, a Ella Fitzgerald, a Billie Holiday, a Dinah Washington... A partir de ahí me propuse ser un poco como ellas, personas que son capaces de coger una canción que ha cantado todo el mundo y que la hacen suya. Como lo que hizo Luz Casal con Piensa en mí. Me encantaría hacer eso, tener una voz muy personal, muy distinguible. A veces, enciendes la radio y no sabes quién canta; todas las voces femeninas suenan como El Sueño de Morfeo o La Oreja de Van Gogh. Y todos los chicos son El Canto del Loco, Bustamante o Bisbal. Yo prefiero las voces especiales, como las de Concha Buika, Luz Casal, Aretha Franklin, todas las divas del jazz... Da igual lo que canten, pero sabes que son ellas. Me gustaría llegar ahí.

-¿En qué momento decidió presentarse al concurso de la televisión?

-Me animó una amiga. Me dijo que esta edición era más fácil, que no había tantas eliminatorias... Llevaba tiempo buscando una manera de que pasara algo. También compongo, tengo un disco con unos amigos, pero no podemos afrontar una autoedición ni la promoción. Por eso dije: no tengo nada que perder. Así que me subí al tren y me fui a Madrid, a la aventura.

-Y se puso con «Me & Mr. Jones», de Amy Winehouse, y arrasó...

-En la preselección, empecé a cantar y, muy rápido, me mandaron parar. Me dije: «¡Acabouse!». Pero no, les había gustado.

-Su corte a Risto Mejide es de los que hacen época. Él se metió con su físico y usted lo puso en su sitio diciéndole que venía a cantar, no a un concurso de misses...

-No me podía quedar callada. Ya que soy gallega, eché mano de la retranca. Sé que él hace un papel, que cobra por eso y que yo soy solo una concursante que se tiene que defender a sí misma. Me pagué el casting en Madrid de mi bolsillo, me gané a pulso tener ese escenario y esa oportunidad. Y decidí que él no me iba a destrozar mi momento, mis dos minutos. Creo que el asunto se le fue de las manos. No sé si estaba planeado, puede ser que sí. Pero con lo que no contaban seguro era con mi respuesta. A las personas que queremos las queremos por quienes son. Da igual que engorden o adelgacen.

-Gran final. Veinte concursantes. Gana. ¿Qué pasa?

-Será como siempre, peleando por sacar mis temas, con mi historia, con mi gente. Si no gano, no me voy a echar atrás.

-¿Qué tal llevan en su casa la faceta artística?

-Ahora mejor, pero los primeros días les costó. Estudié Magisterio y lo que quieren es que entre un día por la puerta y les diga que me voy a hacer unas oposiciones.

nacho.miras@lavoz.es

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