Siete días en los que se anunció que no había dinero, se canceló el festival y luego se resucitó

El pasado sábado La Voz se hacía eco de la situación del IMCE, organismo municipal encargado de gestionar las fiestas de María Pita. Entonces, solo disponía de 951.000 euros en caja para lo que queda de año y los eventos de María Pita cuestan 1,75 millones. Esta situación desató la alarma sobre drásticos recortes y todos los dedos apuntaba a la víctima principal: el Noroeste Pop Rock, más aún cuando al día siguiente la teniente de alcalde Carmen Marón aseguraba en estas páginas que los coruñeses iban a tener unas fiestas más austeras.

El miércoles el grupo que el año pasado se manifestó en María Pita contra parte del cartel del festival, mostró su temor ante la posibilidad de que el Ayuntamiento decidiera cancelar el Noroeste Pop Rock y ofreció diferentes alternativas encaminadas a rebajar los costes. No sirvió de nada. El jueves, el concejal de Fiestas, Carlos González Garcés, daba la mala nueva. Aludiendo motivos presupuestarios y la coincidencia con el festival África Express en Santa Cristina, señaló la decisión adoptada: este año no habría festival.

La reacción fue inmediata. El grupo crítico montó una plataforma en Facebook de apoyo, unas horas después de conocerse la noticia. A ella se adhirieron cientos de personas. El primer día más de mil, el segundo más de dos mil, y ayer por la tarde, ya superaban los 3.300 respaldos. Junto a ellos protestaron los hosteleros de la zona de Riazor, que se quejaban del enorme coste económico que para ellos tendría la cancelación, en algunos casos superior a los 6.000 euros.

Con unos y con otros hablará el regidor para encontrar un festival que satisfaga sus demandas sin costar mucho dinero.

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