Donde dije digo, digo Noroeste


Les pudo la presión. Primero la de la crisis, para anunciar que no habría Noroeste Pop Rock este año después de haberlo prometido: «Conseguiremos celebrar por todo lo alto un gran Noroeste Pop-Rock. Comprometo mi palabra en que así sera», dijo el alcalde el verano pasado, tras el efecto Raphael y sin que nadie sospechase lo que iba a prolongarse la crisis. Después, la de los jóvenes y no tan jóvenes (ayer por la tarde, 3.186 personas formaban ya parte del grupo de Facebook «No estoy de acuerdo con la cancelación del Noroeste Pop Rock 2010»). Y el alcalde, Javier Losada, usuario de Facebook y Twitter, decidió entonces dar marcha atrás a una decisión impopular. Una rectificación a tiempo puede ser una victoria.

El día después del anuncio del concejal de Fiestas, el alcalde argumentó que «con el ahorro del Noroeste se puede hacer medio centro cívico o multiplicar por tres las comidas que se dan a los mayores» sin recursos. La explicación es difícil de rebatir, pues ni el más hooligan de los aficionados a la música tendría las agallas de dejar sin cena a ningún abuelo. Pero las palabras de Losada también generaron otras cuestiones: ¿Cómo se decide qué hay que eliminar a causa de la crisis? ¿por qué finiquitar el Noroeste y, en cambio, aprobar 30.000 euros para un nuevo lema para la ciudad, por ejemplo, o mantener otros espectáculos de menor tirón?... Fulminar el Noroeste Pop Rock de un plumazo parece menos lógico si tenemos en cuenta que, batalla naval y Noite Meiga al margen, es el acto de las fiestas de verano que más público y sentimientos congrega.

Finalmente, el alcalde ha anunciado que es mejor celebrar un Noroeste Pop Rock «ajustado a la crisis», aunque habrá seguro discusión sobre el dónde y el cómo. Suponemos que pesó en su decisión la palabra dada y también la posibilidad de defraudar, y mucho, a las más de 100.000 personas, hosteleros incluidos, que el año pasado acudieron a las playas para escuchar música en directo y gratis. De mantenerse en sus trece el Ayuntamiento, iban a pagar los de siempre. Se ve en las fotos de otros años: pocos banqueros entre el público, y sí muchos ciudadanos de a pie, a los que Losada prometió, con fusiones o sin ellas, defender contra viento y marea.

Lecciones que da el Noroeste Pop Rock: no se deben tomar medidas ni contra el bolsillo ni contra el sentimiento, y el Noroeste parece que lo es. Otra lectura: más que nunca, los fans y no fans del festival playero pedirán transparencia en las cuentas públicas: a qué dedica el Ayuntamiento cada euro que le confiamos. Y un apunte final: si la crisis no sirvió como argumento para justificar el finiquito a un espectáculo masivo, que ahora se celebre tampoco puede valer como excusa para recortar por otro lado lo que es justo y, además, necesario. Simplemente, habrá que afinar más y mejor los instrumentos.

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