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Madrid no cambia el reparto del cerco porque «no es momento» y funciona

El secretario general de Pesca dice que los barcos ganaron un 30 % más que en el 2013

La Voz, 15 de enero de 2016. Actualizado a las 11:43 h. 4

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Es lo que tiene ir con pocas expectativas a una reunión decisiva, que la decepción no es tanta como si se espera mucho. Pero es decepción al fin y al cabo. Que además deviene en indignación si no se aprecia intención alguna de solucionar un conflicto que ha llevado a la mayor parte del cerco gallego a amarrar los barcos y a protagonizar una acampada de más de 80 días frente al edificio de la Xunta. «O único que sacamos en claro é que o Goberno está satisfeito co bo traballo feito. Só oín botarse flores a si mesmos, pétalos de rosa por riba da cabeza», reprochó Andrés García, portavoz de Acerga (Asociación de Armadores del Cerco de Galicia), que agrupa a las 120 embarcaciones gallegas que realizan gestión conjunta.

Flores como que la distribución que prima los criterios históricos es la «más coherente», que solo Acerca pide un cambio para aplicar el reparto por tripulantes, y que el resto «está cómodo» con el actual, que, además, funciona. Así que una modificación del sistema de asignación de cuotas «no está sobre la mesa». Aparte de que, con un Gobierno en funciones, «no es el momento de modificar órdenes ministeriales» que condicionen al futuro Ejecutivo, dijo Andrés Hermida al término del encuentro con el sector y las comunidades autónomas. Desde el cerco se apuraron a puntualizar que fue ese mismo Gobierno, cuando estaba a las puertas de ser en funciones, el que aprobó el nuevo plan de gestión del Cantábrico -que consagra el reparto- casi calcado al anulado por la Audiencia Nacional.

Campaña «satisfactoria»

Lejos de cualquier autocrítica -e insistiendo cuatro años después en que la culpa de la escasez de cuota de xarda es del Ejecutivo de Zapatero, que permitió una sobrepesca por la que aún se está pagando-, el secretario general de Pesca calificó de «satisfactoria» la campaña del 2015, tanto en el caladero del Cantábrico como en el golfo de Cádiz (que incluye las aguas que hay entre Fisterra y el Miño). Primero porque se han respetado las cuotas de todos los stocks, y se ha alcanzado un aprovechamiento óptimo con consumos cercanos en algunos casos al 100 %. Pero también «porque los beneficios por embarcación han sido superiores», algo que Hermida achaca a la nueva gestión y al reparto individual de cuota, «que ha permitido que cada operador pescara sus cupos en el momento más beneficioso en términos comerciales». Así, la flota de cerco del Cantábrico pasó de facturar poco más de 100 millones en el 2013, año anterior a la aplicación del plan, a los 130 millones.

Desequilibrios

«Si chegaron a decir que cada tripulante ganara uns 40.000 ou 50.000 euros», expuso Andrés García. Claro que lo malo es el reparto. Es como el cuento estadístico del español y el medio pollo, «que un comerá un polo enteiro e outro non comerá ningún. Pois o mesmo», apuntan. Y esos desequilibrios son, precisamente, los que quieren corregir al exigir un nuevo reparto por tripulante, que evite que haya barcos con 300.000 kilos y otros con 5.000.

En medio del panorama negativo, la propuesta que Mar llevó a Madrid para fijar un cupo mínimo para las embarcaciones según los GT de las mismas fue un mal menor. Según el portavoz de Acerca, no fue mal acogida ni por la Secretaría de Pesca, ni por las comunidades autónomas, que quedaron en estudiarla y pronunciarse al respecto.

La de la Federación Galega de Confrarías, ni si planteó. «É máis o presidente nin abriu a boca na reunión», reprochó Andrés García. Otras cuestiones analizadas fueron las negociaciones con Portugal para fijar el cupo de sardina y el reparto de la anchoa, donde Andalucía no quiere ceder cupo.

Con aportaciones de María Ballesteros, Marta Gómez y Marcos Gago.

Abandono de los encierros en los concellos y asamblea para decidir nuevas medidas

A media tarde de ayer, los armadores, marineros, rederas y familiares que permanecían encerrados en los concellos de A Coruña, Bueu y Porto do Son recogieron sus mantas, sacos de dormir, barajas y demás juegos de mesa y abandonaron las casas consistoriales que habían ocupado dos días antes.

El presidente de Acerga (Asociación de Armadores de Cerco de Galicia), José Blanco, les había comunicado el fin de las reuniones en Madrid. Les avanzó que el resultado no había sido nada alentador, pero no dio muchos más detalles. Los facilitará hoy, en la asamblea que ha convocado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de Vite, en Santiago, donde además de exponer lo ocurrido en Madrid, se decidirán nuevas medidas.

«Imos para a casa a descansar e a coller forzas para a asamblea de mañá», explicaba Marcos Alfeirán, tras dos noches en el palacio municipal de A Coruña. Es consciente de que no se ha avanzado nada hacia el objetivo de conseguir un reparto más equitativo entre la flota y señala que lo único positivo que ha salido de la reunión es que se les condonará ese 16 % de sobrepesca que cometieron los buques que realizan gestión conjunta. En realidad, no podría ser de otro modo, puesto que, finalmente, en el cómputo total, a España le ha sobrado jurel. Pero Acerga no las tenía todas consigo, pues el año pasado se descontó a sus barcos lo que habían pescado de más en el 2014 a pesar de que tampoco se había pescado toda la cuota española de jurel.

Muchas caras largas e indignación a la hora de abandonar el encierro en Porto do Son. Un mal ambiente que sin duda se plasmará en la reunión de hoy. En ella se analizará la propuesta de la Xunta de imponer un mínimo de capturas para todos los barcos según GT, cuándo regresan al mar, si se imponen topes por semanas o meses y, sobre todo, qué hacer con el campamento instalado desde hace casi tres meses en San Caetano.

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