Concentración simbólica contra la «desfeita» en el Miño

Unas veinte personas protestaron ante las obras en la Fábrica da luz


Lugo

Una veintena de personas, entre las que se encontraban representantes políticos del BNG y Lugonovo, miembros de la CIGA y de las asociaciones Madialeva y ADEGA, se concentraron ayer en la pasarela del Río Miño en señal de protesta ante las obras de la Fábrica de la luz. Los manifestantes acudieron en señal de duelo por la agresión medioambiental realizada en el caudal por las construcciones y pidieron la retirada inmediata del dique de contención. También exigieron  la apertura de un expediente sancionador y el inicio de actuaciones penales por parte de la Fiscalía contra el administrador de Inca. «Esto é a desfeita do Río Miño», manifestaron. 

   En la propia concentración los  presentes acordaron pedir permiso a la Subdelegación del Gobierno para concentrarse el próximo lunes, día 30, delante de la oficina de la Confederación Hidrográfica Miño Sil en Lugo en la Ronda da Muralla. También anunciaron que estudiarán la creación de una plataforma en defensa del Río. Los manifestantes definieron estos actos y estas iniciativas como un mecanismo urgente y abierto a todo tipo de colectivos para luchar contra la agresión medioambiental realizada en el Río Miño por las construcciones.

Parlamento Europeo

Por su parte, Carlos García, miembro de la Plataforma SOS Río Miño anunció que expondrá, el próximo día 2 de diciembre, en la Comisión de Medio Ambiente en el Parlamento Europeo, la agresión medioambiental por parte de las administraciones, especialmente por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, por los daños que están causando estas obras. 

   En este sentido Carlos García explicó que las construcciones en el caudal se hicieron con premura puesto que el río está en estos momentos creciendo. Manifestó que estas reparaciones se tendrían que llevar a cabo en época estival, cuando el río no crece. En segundo lugar, el miembro de SOS Río Miño reivindicó que la ciudadanía no estaba informada de estas construcciones puesto que no había carteles indicadores y «de un día para otro se encontraron con piedras y tierra en el río». En esta línea, culpó a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil de no paralizar el dique de unos 150 metros más arriba de lo que estaba autorizado en el estudio de impacto ambiental que presentó la propia empresa. 

   El representante de esta plataforma manifestó que el presidente de la CHMS, Francisco Marín, tendría que haber ordenado a las autoridades paralizar esta construcción. En este sentido se preguntó por qué no le encomendó a agentes del SEPRONA o de la Policía Nacional paralizar estas obras.

Barrera anticontaminación

Los concentrados en el tramo peatonal de la pasarela del Río Miño denunciaron también que la barrera anticontaminación instalada en el Río Miño para hacer las pruebas de impacto medioambiental permanecía rota. Daban cuenta de su mala instalación y calificaron la presencia de este tipo de objetos de «auténtico paripé». 

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