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Los padres de Beatriz y su compañera de piso respiran aliviados

Estaban seguros de que la joven no había desaparecido de forma voluntaria

La VozLugo, 28 de febrero de 2016. Actualizado a las 21:53 h. 15

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Los padres de Beatriz López Blanco respiran ya tranquilos, después de recibir la llamada de la policía en la que les comunican que la joven, desaparecida desde el viernes por la tarde, se encontraba sana y salva en un hostal de la ciudad. También sintió alivio su compañera de piso, María, después de vivir horas de angustia, pensando en lo peor. La familia y su amiga están esperando a que acabe de prestar declaración en comisaría y a que la reconozca un médico para poder abrazarla y conocer su versión de lo ocurrido. Inicialmente todo apunta a que la joven decidió esconderse después de sufrir una agresión.

El joven de Baralla detenido cuando acudió con el padre de Beatriz López Blanco sigue en los calabozos de comisaría, a la espera de pasar a disposición judicial, ahora por un supuesto delito de violencia de género.

La policía siguió varias líneas de investigación para tratar de encontrar a Beatriz López Blanco, la lucense de 26 años que se encontraba en paradero desconocido desde el viernes pasado. No descartaban desde el principio que la joven hubiera desaparecido de forma voluntaria, hipótesis que, sin embargo, rechazaba por completo su compañera de piso, María, que fue la que alertó a los padres de la desaparición. Para esta  amiga, que asegura que tiene trato de hermana con Beatriz López, con la  que vive desde hace seis años, Bebuchiña, como la llama de forma cariñosa, no daba ningún paso sin comunicárselo antes, por lo que pensaba que, o bien le había ocurrido algo, o está retenida en algún sitio contra su voluntad. Ahora está a la espera de conocer su versión.

María insistía en que si se hubiera ido de forma voluntaria la habría llamado porque, aunque no tuviera batería en el móvil, que sí llevaba cargador, se sabe su número de memoria y podría contactar con ella en cualquier momento. «Bea no está bien -declaro- algo le hicieron, no sé qué, pero me gustaría saberlo», confesó entre llanto, unas horas antes de conocer el feliz desenlace. 

A la joven compañera de piso no le parecía muy factible la versión del vecino de Baralla que está detenido y pendiente de pasar a disposición judicial, ahora por supuesta violencia de género, de que la última vez que supo de ella fue el viernes sobre las siete y media de la tarde. Dijo que la había visto marcharse con un joven encapuchado, cuando él la dejó en la zona de las calle Guardias, de Lugo, despues de haber ido a pagar un recibo. Estas manifestaciones parece que tampoco convencieron a los policías que llevan la investigación, que ya  a M. R. V., de 31 años, vecino de Baralla, no lo dejaron salir de la comisaría de policía, a la que acudió en compañía del padre de Beatriz, Pedro López, y de María. Los tres  se personaron juntos a presentar la denuncia de desaparición.

La compañera de piso aseguraba antes del desenlace que Beatriz López no mantenía una relación seria con el joven de Baralla detenido, al que ella misma no consideraba su pareja, mientras que él si creía que era así. Según esta versión, en varias ocasiones intentó dejarlo, pero no fue posible conseguirlo. Se conocieron a través de Internet y llevaban dos años con altibajos.

«Necesito verla y abrazarla»

María apeló a la ciudadanía para tratar de localizar a su amiga. «Necesito verla y abrazarla, que aparezca y que esté bien», dijo horas antes del desenlace.

El padre de Beatriz, Pedro López, que confesó esta mañana que la familia se encontraba desesperada por la ausencia de noticias de su hija, respiraba ayer aliviado y deseoso de poder abrazar a la joven, que había acudido a comisaría a declarar. Se enteraron de la desaparición a través de la compañera de piso de su hija, que fue la que se lo comunicó y con la que acudieron a comisaría. Allí fue dónde conocieron al detenido. Antes su hija ni se lo había presentado, ni les había hablado de él.

Pedro López acudió esta mañana a la comisaría de policía para saber si había alguna noticia sobre el paradero de su hija. «Me dijeron que estaban investigando y trabajando, pero que no había nada nuevo». Él tampoco creía que su hija se haya marchado de forma voluntaria. «No lo creo, por las circunstancias», añadió. Por la tarde, después de ser informado de que Beatriz había aparecido sana y salva, empezó a entender mejor las razones que le hicieron tomar la decisión de desaparecer.

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