El Concello de Vilalba parece decidido a redoblar esfuerzos con vistas a rebajar el gasto anual derivado del alumbrado público. Uno de los primeros pasos, ya iniciado, es la revisión de los puntos de luz de todo el municipio, lo que previsiblemente servirá para apagar algunos.
Con un término municipal muy extenso y con una población muy diseminada, repartida en varios centenares de núcleos, al gobierno local le ha parecido interesante revisar los puntos de luz colocados en las casas de la zona rural porque supone que habrá un cierto número de focos iluminando habitualmente viviendas deshabitadas. Lo que se hará será apagar los situados en casas donde ya no viva nadie y encender los de edificios habitados esporádicamente cuando esos edificios estén ocupados.
Una estimación inicial del Concello fijaba en unos 30.000 euros el ahorro que se podría lograr. Sin embargo, la más que posible subida de la tarifa eléctrica en el próximo otoño hace temer al gobierno local que ese ahorro no se alcance pese a tener en servicio un menor número de focos. Así las cosas, el alcalde, Gerardo Criado, aseguró ayer que aunque no se había concretado por ahora ninguna medida, sí podrían ser necesarios ajustes más contundentes: por ejemplo, el alumbrado público del casco urbano podría verse afectado por esas medidas.
Ahorros
Por otro lado, en algunas depuradoras del municipio se han instalado condensadores para mantener el bombeo e intentar que el gasto eléctrico no sea muy elevado.