Xosé López, un miembro de la Asociación de Apicultores de Lugo, retiró, en la tarde de ayer, un enjambre de abejas de un banco público de la capital, situado en el parque de Fontiñas, en la confluencia entre la Ronda de las Mercedes y la Avenida de Madrid. La Policía local, alertada por un vecino, avisó a un profesional, como suele hacer en estos casos, para que se llevase a los insectos, que se hallaban sujetos a la madera.
De este modo, el veterano apicultor, ataviado con el traje protector y con unos guantes de goma para evitar las picaduras de las abejas, se dispuso a retirar a los insectos y a introducirlos en un saco para su posterior traslado. Xosé López utilizó un palo untado de miel para atraer al enjambre, un cepillo para recoger a cada uno de los himenópteros y un ahumador, con el objetivo de asustarlos.
Así las cosas, durante aproximadamente media hora, el apicultor, con la ayuda de otro experto en abejas que, casualmente, paseaba por la zona, y bajo la supervisión de la Policía Local, se dedicó a vaciar el saco en una caja habilitada para almacenar abejas y a atraer, con el ahumador, al resto del enjambre, que aún se hallaba revoloteando en torno al que había sido su hogar hasta hacía escasos instantes.
Una vez fue capaz de introducir a la amplia mayoría de ellas en la caja, López, ya liberado de su aparatoso atuendo, explicaba que «era un enjambre mediano, no se puede decir que fuese excesivamente grande, ni tampoco demasiado pequeño» y apuntaba a continuación «Cuando introduces a la abeja reina en la caja, es más fácil que vaya entrando el resto».
Por su parte, los miembros de la Policía Local que se hallaban controlando la operación no se mostraban demasiado extrañados por la aparición del enjambre. «Nos hemos encontrado algunos más, aunque sí que es cierto que es más normal que se sitúen en los árboles y no en un elemento del mobiliario público», apuntaba uno de ellos justo antes de ver cómo Xosé López recogía los bártulos y dejaba limpia la zona.