La charca do Alligal llega a la temporada de verano, en la que en ese lugar se juntan los que confían en el teórico poder curativo de sus aguas para algunas dolencias con los que lo usan como espacio de ocio, con menos servicios de los habituales. El vandalismo que ha sufrido en los últimos tiempos y que tuvo continuidad durante semanas pasadas ha causado que no funcionen las duchas y que algunas puertas de los vestuarios carezcan ahora de manilla. Además, en varias paredes han aparecido pintadas que todavía se aprecian.
La asociación de vecinos de la parroquia vilalbesa de Codesido, titular del terreno, acordó dejar el lugar sin duchas después de que los grifos fuesen arrancados varias veces por la noche. Una vez arrancados, el agua seguía manando, con el consiguiente gasto en corriente, procedente de un generador. Los puntos por los que salía el agua están ahora tapados. Varias de las puertas de los vestuarios fueron forzadas, aunque no había en el interior nada que pudiese interesar, y en una de ellas se rompió también el marco.
Tres de los servicios, situados en la misma zona que los vestuarios, están ahora cerrados y no se prevé abrirlos hasta que lo haga también el bar, algo que ocurrirá previsiblemente dentro de varios días. La razón está en que en esos recintos se guardan algunos objetos, y se teme que puedan ser objetos de daños o robos si las puertas están abiertas. Los vestuarios y los servicios se abren por la mañana y se cierran por la noche.
Una barandilla rota
Una de las barandillas situadas en una de las escaleras de acceso a la charca -parte de los que se meten en el agua son personas mayores, aquejadas de diversas dolencias- también apareció rota en días pasados. El daño ya no se nota ahora, porque fue soldada de nuevo poco después de que se descubriese lo que había ocurrido. En el local donde se instala el bar durante la temporada estival no se han realizado daños, si bien en el interior, según comentarios realizados, no se guarda actualmente nada de valor.
Aunque no existe una estimación exacta de lo ocurrido, solo el trabajo de soldar la barandilla que se rompió puede haber costado unos 50 euros. Por otro lado, la asociación de vecinos realiza todos los años una serie de trabajos de acondicionamiento en la zona, de modo que presente el mejor aspecto posible cuando llega la temporada de mayor uso de las instalaciones. En esos trabajos de mantenimiento se gastan varios centenares de euros.