Cuando Franco nos dejó, José Ramón López y Sonsoles Izquierdo eran un joven matrimonio que salió de la alcantarilla de la clandestinidad y emprendió una tournée por la provincia en busca de posibles progresistas que integrasen las candidaturas municipales del PSOE. Sabían a ciencia cierta de la existencia de cuatro: Paco, en Foz; Almoina, en Viveiro; Fernando Paz, en A Fonsagrada y Enrique Pérez, en O Saviñao. A los demás los había que estimular para que también saliesen de la alcantarilla, como hace el oso hormiguero con las termitas, aunque en este caso no era para comerlos. «Chegabamos a unha aldea e preguntabamos na taberna cal era a casa do roxo», dice Sonsoles. A menudo la pregunta tenía resultados directos y les decían dónde vivía el antiguo republicano.
En los comicios consiguieron dos alcaldes, que fueron todo un triunfo. El trabajo iniciado con la configuración del partido en Lugo, junto con otros históricos como Jacinto Calvo, Ángel Gómez, Epifanio Ramos, López Varela y Campo de Loio, continuó bastantes años hasta que en 1985, con cuarto de decepción y mitad de cansancio, abandonaron el partido, que no la ideología. De la frenética actividad por la provincia también fueron partícipes dos de las tres hijas, casi bebés, que llegaban con noche a casa dormidas en el asiento trasero del coche. A Sonsoles, la mayor, el mareo de los viajes infantiles le duró toda la primera juventud, pero el activismo estudiantil en el campus lucense fue el tónico que facilitó que se le fuese el empacho político y le preparase el cuerpo para meterse de lleno en la batalla del día a día. Además de concejala y portavoz de los socialistas en Paradela, donde recaló por motivos conyugales, es diputada provincial y responsable de la importante y bien dotada área medioambiental de la Diputación.
Sonsoles madre también fue una precursora del ecologismo lucense. Participó en Adelpha, la primera organización que hubo a comienzos de los 80, y siempre tuvo tendencia a tirarse al monte. El matrimonio y sus tres niñas pasaban las vacaciones de verano en la montaña y eran frecuentes las salidas a O Courel, Os Ancares, los montes de Ourense y los viajes a los Picos de Europa o a los Pirineos. A diferencia de lo ocurrido con la política, a Sonsoles hija la naturaleza no le produjo efectos secundarios, de modo que a aquellos viajes se debe la querencia que sigue teniendo por lo medioambiental.
Jóvenes entre los veteranos
Sonsoles Izquierdo y Pepe López Fernández eran los jóvenes, junto con Pitusa Gómez, hija de otro histórico, en aquel grupo de socialistas de los años 70. Cuando se celebraron las primeras elecciones, ella era la secretaria de organización y el marido, el de formación. «O obxectivo era estender o partido pola provincia, quitarlle o medo á xente e localizar a izquierdistas», recuerda. Salían en su propio coche todos los sábados y domingos. Asegura que ahora ni ella ni su marido quieren saber de militancia política; sin embargo, no reniegan de aquellos años. «Fixémolo por unhas ideas que seguimos mantendo, e aquel traballo das persoas que estabamos no partido deu uns resultados». También apoya a su hija, metida de lleno en la política militante, «porque está ilusionada».
De la otra faceta, la naturalista, recuerda las salidas de los cinco con una vieja tienda de campaña, como las de los militares, y los fines de año en el albergue de Os Ancares. Cuando había nieve, incluso practicaban algo parecido al esquí. Sonsoles no se olvida de otra faceta de la actividad comunitaria: el movimiento social a través de las asociaciones de vecinos.
José Ramón López Fernández y Sonsoles Izquierdo
La astilla
Sonsoles López Izquierdo
José Ramón tiene 63 años; Sonsoles, 62 y la hija, 37.
Profesión
Políticos sin carné y con carné.