El año arrancó en la provincia con menos rutas de bus y más caras

Los usuarios se quejan de la reducción de frecuencias en el área metropolitana

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Las comunicaciones mediante transporte público en la provincia continúan trayendo de cabeza a los lucenses, que reclaman mayor eficacia y horarios. Lejos de acercarse a ese anhelo, el año comenzó en Lugo con una reducción de las frecuencias horarias y un aumento de los precios del billete. Un ejemplo de ese nuevo escenario es el área metropolitana de Lugo, en la que viven unas 124.000 personas, que desde enero ven reducida su comunicación con la capital.

Es el caso de los autobuses que van a Rábade y Outeiro de Rei. En estos municipios, los vecinos aguardan con impaciencia que se pongan en marcha las rutas de bus metropolitano que tiene comprometidas la Xunta: Os Alargos-Outeiro, Martul-Outeiro, Vicinte-Outeiro, Outeiro-Castro Ribeiras de Lea, Vilachá-Adai-Lugo y Lugo-Adai, y que mejoren las comunicaciones con la capital.

Unión con la montaña

No está el panorama mucho más holgado en otras líneas de la provincia. La empresa González de la Riva se encarga de las comunicaciones con Baralla, Becerreá, Navia, As Nogais, Pedrafita y Ponferrada. Hay nueve buses diarios a Becerreá, por 4,05 el billete, pero solo cuatro a Pedrafita (5,93 euros), o dos al día a Navia, As Nogais y Ponferrada. Quien desee tomar el bus para la capital leonesa un día laborable puede salir de Lugo a las 8.30 y llegar a Ponferrada a las 11.00. La vuelta puede ser a las 16.30 o a las 8.15 otro día. El precio es de 9,22 euros la ida.

EPSA es la que se encarga de las comunicaciones con la zona de Portomarín, pero solo hay cinco frecuencias diarias.

Los que deseen viajar a Guntín o Palas de Rei tienen la opción de la empresa Freire, que va a Santiago. De ambas villas lucenses salen ocho buses al día, de 8.15 a 21.05, por 2,9 euros desde Palas. También hay ocho horarios de vuelta desde Lugo, entre las 6.00 y las 19.30 horas.

En cualquier caso, reducción de frecuencias y bajada en la cifra de pasajeros van de la mano, y entre empresas y usuarios no se ponen de acuerdo sobre cuál de los dos aspectos es la causa y cuál la consecuencia. Un empleado de la estación de autobuses lucense dice que lo que más le llama la atención es la bajada en el número de estudiantes: «Cada vez hai menos liñas, menos xente e menos negocios, e a nova estación será un garaxe para coches. Debían arranxar esta, que está ao lado da Muralla e iso marabilla aos turistas, e aquí hai espazo suficiente que agora está desaproveitado».