Un año después de la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco que puso en marcha el Gobierno central, toca hacer balance. Y la realidad es que hosteleros y clientes se quejan de la escasez de controles y de que la norma no siempre se cumple como se debería. De hecho, según los datos que facilitó el gabinete de comunicación del Sergas, en el 2011 solo hicieron en la provincia 80 inspecciones para velar que se cumpla la ley. «Desde que se puxo en marcha, non sei de ningún sitio onde fixeran inspeccións, parece que relaxaron os controis. Nada que ver coa primeira lei na que había que diferenciar áreas para fumadores e non fumadores. Daquela si que houbo inspeccións», afirma un hostelero de Lugo.
A lo largo del pasado año, se interpusieron en la provincia un total de 48 reclamaciones ante Sanidade denunciando el incumplimiento de la norma. Los principales motivos de las quejas, según informa el Sergas, son por permitir fumar en lugares públicos, fumar en sitios prohibidos y la ausencia de señalización o errores en la misma. La mayoría de los locales sobre los que se puso denuncia en Lugo fueron establecimientos de hostelería, seguidos de centros de trabajo y de locales de ocio.
En total, se aplicaron 17 sanciones en la provincia. Si son leves -fumar en lugares prohibidos...-, puede ser una multa de hasta 30 euros en caso de ser un acto aislado, o hasta 600 euros en las demás situaciones. Las graves -permitir fumar en lugares prohibidos...- son de 601 a 10.000 euros y las muy graves -promocionar el tabaco...- de hasta 600.000 euros.
Para realizar una reclamación, se puede descargar el formulario que aparece en la web del Sergas, en el apartado de «innovación e xestión da saúde pública» y «nova lei do tabaco».