Corría el 7 de febrero de 1909 cuando en la casa Quinte de Villarairo veía la luz Pilar López Melle. Algo más de 103 años después celebrará hoy su cumpleaños, acompañada de la mayor parte de sus seis hijos: Pili, Raimundo, Mari Carmen, Rodolfo, José Luis y Juan Manuel, sus ocho nietos y sus seis bisnietos, en su casa de la parroquia de Vilar de Sarria. En su onomástica seguro que podrá revivir lo que sus padres le dijeron el lejano día de su nacimiento. «Hacía mucho frío». Con más de un siglo de vida a sus espaldas tiene la gran suerte de seguir practicando dos de sus aficiones favoritas, mandar en casa y leer el ejemplar del día de La Voz. No en vano, una de sus hijas, Mari Carmen, trabajó en este periódico gran parte de su vida.
En un nostálgico repaso por su vida el primer recuerdo que aflora es para su marido, Raimundo, quien también tuvo una longeva vida que llegó hasta los 96 años. Era oficial de notaría, ocupación que, curiosamente, hoy también ejerce uno de sus hijos en Sarria, Juan Manuel.
Una mujer que aún mantiene intacta su coquetería no puede olvidarse de la época en la que acudía a los primeros bailes. Recuerda que en aquella época era obligatorio que las mujeres fueran acompañadas por un hombre y ella quería ir con algún hermano para tener más libertad que la que le concedía su padre. «Esta ventaja se esfumó cuando se echaron novia y no querían que fuera con ellos».
Como curiosidad de los cambios que se han producido en más de un siglo, Pilar destaca la invención de la lavadora, un aparato al que no le veía mucha utilidad y que tardó en usar por considerar que era más cómodo lavar la ropa en el pilón de casa.
La mayor de la parroquia
Pilar siempre hizo gala de un excelente sentido del humor y le encanta bromear. Entre sus múltiples anécdotas destaca la que repite siempre que acude a votar a la mesa electoral de Vilar de Sarria. «Soy la más vieja de la parroquia y vengo a votar al PP», dice levantando la carcajada de los miembros de la mesa.