Los lobos se acercan a la muralla

Encuentran en un monte, a siete kilómetros de la capital, restos de siete corzos posiblemente devorados por lobos, y los aportan como prueba para una batida


Los cazadores del tecor Beira Miño, cuyo radio de influencia empieza en la antigua gasolinera Miño, a la salida de Lugo, solicitarán a Medio Ambiente una batida al lobo. Están convencidos de que este depredador es el que está mermando la población de corzos en este entorno. Las primeras pruebas de unas sospechas que alimentaban desde hace tiempo, la obtuvieron el día de Reyes cuando localizaron los restos de siete cérvidos con signos claros de haber sido devorados, en una zona próxima a la vía, en un monte próximo a las parroquias de Corbelle, Recimil y San Vicente de Coeo. El sitio en el que encontraron los huesos, las pezuñas y el pelo está situado a unos siete kilómetros de la capital lucense.

Los cazadores tomaron las correspondientes fotos para presentar como prueba ante la Xunta. Están convencidos de que la masacre fue obra de lobos, que vieron merodeando por el lugar en varias ocasiones en las últimas semanas.

Descenso en la caza

Los cazadores -el coto cuenta con 165 socios- abatieron en la temporada que está próxima a terminar los 37 corzos del cupo, sin embargo, aseguran que en los últimos meses la caza ha ido a menos y ya no se ven tantos cérvidos como hace algunos años.

El secretario del tecor, Jesús Jorge Casal, acudió ayer a Medio Ambiente con las fotografías tomadas en el monte con la intención de aportarlas en la documentación para solicitar la batida. Sabe que no les va a resultar fácil conseguir la autorización.

Jorge Casal asegura que en las últimas semanas vieron lobos en tres ocasiones. En una de ellas durante una batida autorizada al jabalí, en la que pasaron cerca dos. En la otra, en un rastreo y también iba una pareja. En un tercer avistamiento solo iba un ejemplar.

El cazador asegura que la caza en el tecor ha bajado mucho y no se ven tantos ejemplares, especialmente de corzo porque a los jabalíes, que es la otra especie mayoritaria, no suelen atacarlos tanto. Según explicó, se ceban en la fauna salvaje para poder alimentarse. La zona carece de explotaciones ganaderas, salvo una granja, que tiene las vacas estabuladas. Hace años -ahora está castigado- todas las reses que fallecían en una explotación se tiraban al monte y las comían las alimañas.

Los lobos, ante la falta de reses y de animales cinegéticos en los montes, tuvieron que recurrir, en tiempos, a los vertederos de basura de las afueras de las ciudades para poder alimentarse. Incluso hace unos años una loba fue capturada en el centro de Monforte, en cuyas calles buscaba algo que comer.

Batidas

Si bien hace tiempo la población de lobos mermó en Galicia considerablemente, según técnicos consultados, ya no se da esta circunstancia. Además de jabalíes, el abandono de tierras ha hecho que proliferaran otras especies como zorros. De estas dos últimas se autorizan batidas con frecuencia.

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