quinto premio

Lotería de Navidad: La esperanza de Cea está en el número 2

El bar Pascuas repartió un quinto premio en el 2011

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Hace exactamente un año que el tranquilo bar Pascuas de Cea fue noticia. El número 92202 de Lotería de Navidad distribuyó entre sus clientes más fieles -y algún que otro viajante- la nada despreciable cifra de 900.000 euros. Un quinto premio y un buen pico, muy repartido (dicen), que tras la fiesta inicial no es perceptible a simple vista en la localidad. Ni siquiera cuando se pregunta directamente por algún agraciado. «Eu podo dicir que comín do premio. Ao meu irmá tocáronlle 6.000 euros e algo festexamos», recordaba ayer un vecino, ante la risa del resto. Los propietarios del establecimiento, que se hicieron cargo del bar hace un año y medio, no pudieron entrar con mejor pie. Todo gracias al 2. «Los anteriores dueños siempre jugaba a este número y nosotros seguimos la tradición», explica Antonio Vázquez Pacho detrás de la barra.

Y así es. 16882. Esa es la relación numérica en la que este año han puesto sus esperanzas no solo los propietarios del bar, sino también sus clientes, que en esta ocasión han adquirido más décimos que el año pasado, en el que superaron los 150. «Vino mucha más gente y ya solo nos quedan sobre 15 décimos para repartir», explican.

El número ha sido adquirido de nuevo en la administración de O Barco que el año pasado repartió suerte también en Valdeorras y en la cercana Quiroga (Lugo). «Como nos dieron suerte el año anterior, compramos ahí otra vez», explica Antonio. Y ya desde hace un mes y medio los décimos ocupan un lugar visible trás la barra del bar Pascuas a pesar de que en la puerta solo se muestra un cartel con el número del sorteo del Niño, también acabado en 2. En concreeto, el 84242. De este aún queda una gran cantidad de décimos pendientes.

La propietaria del bar Pascuas, hermana de Antonio, además de repartir suerte, se llevó también su «pellizco». Un décimo entero (el que le regaló la administración barquense y que llegó vía Correos) y otros dos compartidos que no le solucionaron la vida pero supusieron una gran alegría. Antonio recuerda todavía cómo fue el momento en el que se enteró del premio. «Estaba pendiente de la tele, pero no por el número que jugábamos, sino por la terminación del gordo, porque teníamos una cesta de Navidad que se llevaría un afortunado. Solo me estaba fijando en ese número». Entonces llegaron las llamadas. «Empezaron a telefonear muchas personas y a preguntar por mi hermana, y fue así como me enteré de que había tocado», explica. Este año será igual. Tras la barra, ante el televisor y muy pendiente de la suerte del 2.

Antonio Vázquez, propietario del Pascuas, con el número que el bar juega este año. miguel villar