La organización urbana en «supermanzanas» está hecha a escala humana y crea ciudadanos en lugar de peatones


El director de la agencia local de ecología urbana de Cataluña, Salvador Rueda, fue el primer ponente de las jornadas sobre desarrollo sostenible en Monforte. Durante su conferencia propuso un nuevo modelo de urbanismo, que debe ir acompañado de un nuevo modelo de movilidad. Para llegar a eso, parte del concepto de «supermanzana», una nueva célula básica ideada a escala humana.

Según Rueda, las ciudades hasta ahora se organizaban en manzanas de cincuenta a cien metros de lado, repetidas a lo largo de la urbe. Con la aparición del coche se puede crear una nueva célula de cuatrocientos metros, práctica tanto para los coches como para los peatones. Sin embargo, en este modelo no tienen cabida los vehículos de paso, que quedarían relegados a las vías básicas de circulación rápida. Las «supermanzanas» quedarían reservadas para los peatones, los taxis, vehículos de carga y descarga y los residentes. De esta forma, «todos entran en compatibilidad porque tienen las mismas prioridades», explica.

Los espacios peatonales con aceras anchas cobran relevancia en este modelo. Rueda puso el ejemplo del tramo peatonal de la calle Cardenal en Monforte. Según este especialista, en esta zona los vecinos pueden pasear con tranquilidad, charlar, jugar o ir de tiendas, entre otras cosas, algo que no ocurre en el resto de vías con aceras estrechas y coches circulando por la calzada. En este último caso, según Rueda, «no se puede ser otra cosa que peatón, sólo cabe avanzar, la persona queda reducida a un mero elemento para la movilidad, mientras que en las calles peatonales o con aceras anchas se puede vivir la ciudad, ya que las personas se vuelven ciudadanos».

En cuanto al aparcamiento de vehículos, Rueda propone los garajes en el subsuelo. Su explicación es que el coche es una propiedad privada que, al igual que el frigorífico o el televisor, debe tener su sitio reservado en el espacio privado de su propietario. «Nadie saca la nevera a la calle, por lo tanto no es comprensible que un coche, algo privado, esté ocupando a diario un espacio público. El que compra un coche, como cualquier otra cosa, debe tener en cuenta previamente si dispone de un lugar para guardarlo», declaró.

Los nuevos retos de la ciudad

La organización de los sistemas urbanos y su desarrollo sólo será viable garantizando la sostenibilidad. Partiendo de este hecho, Salvador Rueda explica que surgen dos retos fundamentales. El primero aparece, en su opinión, por la incertidumbre que el hombre está generando en todos los sistemas de la tierra con sus actuaciones. En este sentido, «la ciudad es el elemento clave para que los seres humanos podamos permanecer en el tiempo», explica.

Por otra parte, Rueda comenta que estamos entrando en una nueva era muy dinámica, «donde las nuevas tecnologías están empapando todas las esferas de la vida cotidiana». En la actualidad, la competitividad entre territorios está basada en el consumo, «el que más consume es el que se lleva lo mejor». Este modelo es insostenible, y lo que propone Rueda es cambiar de estrategia y basarse, para ello, en la información y la introducción del conocimiento.

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