Una familia le gana a la Xunta un pleito sobre el transporte escolar

Sus dos hijos recorren más de un kilómetro junto al canal y sin aceras ni luz

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monforte / la voz 16/06/2017 18:57 h

La Xunta tendrá que ampliar con una parada más la línea de transporte escolar que cubre el instituto Río Cabe. El padre de dos estudiantes de 13 años le acaba de ganar un pulso judicial que empezó hace dos años, cuando la Consellería de Educación decidió modificar el trayecto de ese autobús para que ya no parase en la calle Uxío Novoneyra frente a la casa de esa familia. La otra parada más cercana quedaba a menos de dos kilómetros de distancia, que es la distancia mínima por debajo de la cual Educación no está en principio obligada a poner parada.

Pero eso es en principio. Como recuerda la sentencia que acaba de dictar la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Galicia, esa norma no es inamovible y tiene excepciones que es preciso aplicar en algunas circunstancias. Por ejemplo, cuando el camino que los escolares tienen que recorrer a pie suponga un riesgo evidente para ellos, como ocurre en este caso.

Los dos hijos de Vicente Vázquez estudiaron Primaria en el colegio A Gándara. Durante toda esa etapa educativa, tuvieron derecho a transporte escolar y una parada junto a su casa en Uxío Novoneyra. Cuando pasaron a la ESO y dejaron el colegio para matricularse en el instituto Río Cabe, conservaron el derecho a transporte, pero la jefatura territorial de Educación en Lugo decidió suprimir su parada. Estaba a 1.100 metros de la otra más cercana, novecientos metros menos por debajo del límite que la haría obligatoria. De nada sirvió que el padre presentase un recurso con una descripción técnica y fotografías del recorrido que tenían que hacer todas las mañanas para coger el autobús por una carretera sin arcén ni aceras, mal iluminada y al lado del canal de regadío.

Cuando el caso llegó a los tribunales, la consellería apeló a la norma de los 2.000 metros y a la rapidez que ganaba esa línea del transporte escolar gracias a la supresión de la parada frente a la casa de los afectados. Los jueces desestimaron esos dos argumentos. Y condenan a la Xunta a pagar las costas del procedimiento.

Un antecedente en Vimianzo con «riesgo innecesario» para los estudiantes

«No se trata simplemente de que sean 1.100 metros los que los escolares deben recorrer todos los días, sino del riesgo innecesario que implica el recorrido por una carretera de las características que se describen en el informe emitido por la Policía Local y se advierte en las fotografías incorporadas [a las diligencias]». Así describe la sentencia el razonamiento central que utilizaron los jueces para darle la razón a la familia que denunció a la consellería. No es la primera sentencia que condena a Educación en términos parecidos por una reclamación sobre el transporte escolar. De hecho, este fallo cita literalmente párrafos de otro, también del Tribunal Superior de Galicia, que en febrero del 2006 dio la razón a un grupo de madres de Vimianzo que habían reclamado sin éxito que no se suprimiese la parada que utilizaban sus hijos.

«Hay muchos otros niños en situaciones iguales, o incluso peores que esta»

Vicente Vázquez tenía claro que la norma de los dos kilómetros no es inamovible y que el propio reglamento de la Consellería de Educación prevé excepciones para casos especiales. Aún así, admite que no las tenía todas consigo. Ahora, espera que Educación cumpla y modifique el trayecto del autobús escolar para que cuando empiece el curso que viene sus hijos puedan empezar tercero de ESO sin jugarse el tipo todas las mañanas para llegar a clase.

En vista de la contundencia de la sentencia, que llega a decir que basta con ver las fotos del recorrido que tenían que hacer estos dos chavales para saber que tienen derecho a la parada, Vicente Vázquez reclama a quienes toman este tipo de decisiones en la consellería que «sean un poco más humanos». Porque, afirma, aunque su problema esté ya resuelto, «hay otros muchos niños en situaciones incluso peores que esta».

Las clases de los dos hijos de Vicente Vázquez empiezan a las nueve menos cuarto de la mañana y él tiene que incorporarse a las ocho de la mañana en su puesto de trabajo en el hospital de Monforte. De manera que no los puede llevar en coche a clases y los niños tenían que hacer a pie todas las mañanas el recorrido hasta la parada más cercana.

Como si fuese nueva

Cuando pasaron de Primaria a la ESO, su familia tuvo que pedir de nuevo la parada. En la consellería decidieron interpretar que se trataba de una nueva y se la denegaron.

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