Razones por las que O Courel es ideal para escenificar la historia de los osos

Los científicos resaltan el interés de la sierra para explicar la evolución de dos especies de plantígrados

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quiroga / la voz 16/12/2016 05:00 h

Si se lleva a cabo una propuesta del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña, el museo que planea crear el Ayuntamiento de Folgoso do Courel sería el primero de Galicia dedicado específicamentes a las poblaciones prehistóricas de osos. En él podrían exponerse fósiles de oso de las cavernas (Ursus spelaeus) y oso pardo (Ursus arctos) hallados en las cuevas de la sierra y otros puntos de la montaña lucense. Los científicos consideran que O Courel es un lugar especialmente indicado para ubicar un museo de este tipo. Estas son algunas de las razones.

Situación geográfica. Las sierras orientales gallegas conforman el extremo occidental del área de distribución geográfica del oso de las cavernas, que se extiende desde el norte de la Península Ibérica hasta China. La especie no vivió en otros continentes. Esta situación confiere a los yacimientos gallegos un gran valor científico. Un museo ubicado en el límite exacto del mundo habitado por el oso cavernario ofrecería un especial atractivo.

Último refugio. Investigaciones realizadas en tiempos recientes indican que las montañas gallegas fueron uno de los últimos refugios del oso cavernario, quizá el último de todos. En estos territorios, la especie resistió hasta hace unos 13.700 años antes de extinguirse. En el resto del continente desapareció mucho antes, hace unos 24.000 años.

Vínculos genéticos. En el 2014 se dieron a conocer los resultados de una investigación genética efectuada sobre los fósiles de oso de las cavernas de las sierras lucenses. En este estudio se descubrió que los plantígrados que vivieron en Cova Eirós -Triacastela- hace entre 28.000 y 31.000 años tenían una relación genética directa con otros que habitaron durante el mismo período de la prehistoria la cueva de Chauvet, en Francia. Esta gruta, descubierta en 1994 y declarada patrimonio de la humanidad, es conocida por albergar uno de los conjuntos de pinturas rupestres más antiguos del mundo, datado entre hace 30.000 y 32.000 años. Entre ellas hay dibujos de osos. Este parentesco estrecho entre dos poblaciones lejanas prueba la gran movilidad geográfica de la especie.

Comparación entre especies. El hecho de que la sierra do Courel fuese el hábitat tanto del oso cavernario como del oso pardo permite comparar los diferentes modos de vida de la primera especie -vegetariana- y la segunda -omnívora-, así como sus distintas reacciones antes los cambios climáticos. Un reciente estudio realizado por la paleontóloga Ana García Vázquez señala que el oso de las cavernas abandonó las zonas altas de la sierra durante un período de recrudecimiento del frío que empezó hace unos 35.000 años y emigró a tierras más bajas. El oso pardo, en cambio, siguió viviendo en la sierra hasta que el clima se volvió aún más frío, en el llamado Último Maximo Glacial, que empezó hace unos 27.000 años.

Extinción y recolonización. La sierra de O Courel es un lugar apropiado para explicar el proceso de desaparición y reocupación de un territorio por los osos a causa de los cambios de clima. La zona quedó totalmente despobladada de osos de cualquier especie durante el mencionado Último Máximo Glacial. Cuando acabó la glaciación, hace unos 12.000 años, el oso cavernario no pudo regresar porque ya se había extinguido. El oso pardo sí volvió, pero tardó mucho en hacerlo, hace unos 9.000 años. Las grandes cantidades de agua que corrieron al fundirse los glaciares hicieron que la sierra fuese inhabitable mucho tiempo después del cambio de clima.

Conocimientos que se fueron acumulando desde los años 80

Las investigaciones sobre los osos prehistóricos de la montaña lucense empezaron a comienzos de los años 80. A partir de esa época se realizaron numerosos descubrimientos, pero al principio tuvieron muy poca difusión. En septiembre del 2000 se celebró en Galicia un congreso internacional sobre el oso de las cavernas al que asistieron investigadores de numerosos países. Muchos de ellos manifestaron su sorpresa, ya que hasta entonces desconocían que en el noroeste de la península se conservasen fósiles de esa especie.

Desde entonces se han seguido realizando descubrimientos en la sierra de O Courel y otras zonas de las montañas orientales gallegas. En los últimos tiempos, el estudio de las poblaciones prehistóricas de osos de este territorio dio un gran avance gracias a los análisis genéticos. El director del instituto geológico coruñés, Juan Ramón Vidal, cree que la apertura de un museo en O Courel ayudaría a divulgar todas estas investigaciones. «Para quienes visiten el museo geológico de Quiroga puede ser muy interesante ir después a O Courel para aprender más sobre los osos», comenta.

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