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La mencía perderá el monopolio en las etiquetas de vinos de Ribeira Sacra

El consejo regulador está dispuesto a dejar que se citen otras variedades tintas

MONFORTE / LA VOZ, 06 de enero de 2016. Actualizado a las 20:36 h. 8

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La denominación de origen Ribeira Sacra revisará algunos aspectos del reglamento. El alcance de las modificaciones todavía está por ver, pero su discusión tiene fecha y escenario elegido. Los vocales del consejo regulador se reunirán el último fin de semana de enero en el balneario de Augas Santas para valorar la aplicación de cambios en el proceso de certificación de los vinos. Entre ellos está la posibilidad de poder citar en el etiquetado otras variedades tintas preferentes distintas de la mencía. «É unha opción», admite el presidente del órgano rector, que parafrasea al enólogo Raúl Pérez para acotar los objetivos de ese encuentro. «Hai que traballar polas zonas, as marcas son efémeras», dice José Manuel Rodríguez.

El presidente de la denominación de origen aclara que el cónclave de Augas Santas estaba previsto desde hace tiempo y no responde por ello al manifiesto anunciado por un grupo de bodegas de Ribeira Sacra que reclaman cambios en la reglamentación. «No consello non temos constancia a día de hoxe dese documento», señala José Manuel Rodríguez. La reunión del consejo regulador está abierta a todas aquellas propuestas «que poidan ser aceptables» «Hai adegas -detalla- que están facendo cousas interesantes a nivel experimental, pero a lei hai que tela ben clara. É a que é, non a que nos gustaría que fose».

Los vocales del consejo regulador recibirán un dosier sobre la normativa vigente para enfocar la discusión de los posibles cambios en el reglamento de Ribeira Sacra. Se busca así, según el presidente, que el debate no derive hacia propuestas que puedan resultar «inasumibles». Las bodegas disconformes con las normas actuales sobre etiquetado podrían ver satisfechas sus reivindicaciones al menos parcialmente. El órgano rector parece dispuesto a poner algunas variedades minoritarias en pie de igualdad con la mencía al permitir que se citen también en la etiqueta de los vinos. Sería el caso de las castes brancellao y merenzao, por las que apuestan bodegas punteras de la denominación de origen en algunas de sus marcas de mayor proyección.

Mayores reticencias

En el caso de variedades como sousón y caíño, existen mayores reticencias a la hora de permitir que sean referenciadas en el etiquetado con la misma notoriedad que la mencía, variedad que acapara en torno al noventa por ciento del total de la producción en las estadísticas de la última vendimia. El consejo regulador sostiene que sería una cuestión más compleja por tratarse de cepas cuyo cultivo no está acreditado en la zona hasta fechas bastante recientes. El actual reglamento solo permite hacer referencia a la variedad en las etiquetas de los vinos calificados como Súmmum, que deben llevar como mínimo un 60% de la variedad mencía.

La controversia sobre el etiquetado tiene que ver con la existencia de dos enfoques contrapuestos sobre el modelo de la denominación de origen. El consejo regulador considera que es necesario preservar una identidad, más allá de «modas puntuais». «O regulamento tamén pon límites na referencia á mencía nas etiquetas. As grandes denominación do mundo non se basean nas variedades», apunta José Manuel Rodríguez. Algunas de las bodegas más reputadas de la zona defienden, por el contrario, la necesidad de un marco más flexible que les permita diferenciarse con vinos de una singularidad marcada.

Una empresa trabaja en la planimetría de las 30.000 parcelas de viñedo

La reunión de Augas Santas prevista para finales de este mes no será la primera que mantenga el consejo regulador en ese mismo escenario para debatir aspectos relacionados con el futuro de la denominación de origen. Tras la renovación de los vocales que se llevó a cabo en el año 2006, el complejo hotelero de Pantón acogió un encuentro de similares características. Entonces se iba a abordar, entre otras cuestiones, una clasificación de los viñedos de Ribeira Sacra atendiendo a su potencial cualitativo. Las reticencias de algunas bodegas aparcaron, sin embargo, aquel primer intento de diferenciar las zonas de cultivo.

El consejo regulador no volvió a plantearse desde aquella reunión la posibilidad de clasificar los viñedos. No obstante, acaba de contratar a una empresa especializada una planimetría detallada de las 30.000 parcelas vitícolas que forman parte del registro de la denominación de origen. Las dificultades para acceder a otras fuentes, no siempre actualizadas por lo demás, animaron al órgano rector a recurrir e esa fórmula. «Os datos oficiais son loxicamente os que terán validez, pero queremos dispor dunha ferramenta propia que nos permita traballar sobre a realidade do que hai na denominación», detalla José Manuel Rodríguez.

En seis meses

La planimetría será entregada al consejo regulador en el plazo máximo de seis meses. El presidente de la denominación de origen indica que esta herramienta podría ser útil en el futuro para definir la singularidad de las distintas zonas vitícolas de Ribeira Sacra. Pero entiende que antes de abordar una clasificación de viñedos es fundamental que exista un consenso en el sector sobre «o que se busca e como se vai facer». Cuando se valoró por vez primera el mapa de viñedos, uno de los aspectos prioritarios iba a ser el porcentaje de inclinación de los viñedos. La idea inicial era priorizar de algún modo las parcelas de mayor pendiente para garantizar la continuidad de su cultivo y preservar así la singularidad de la viticultura en este territorio.

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