«Es imposible que alcanzaran un acuerdo verbal conmigo, a no ser que lo hicieran con el portero del Concello». Así contestó ayer el alcalde de Quiroga, Julio Álvarez, a la acusación lanzada el fin de semana por los gestores del albergue municipal sobre la supuesta ruptura de un acuerdo con la cancelación del contrato que permitía mantener el suministro eléctrico a las instalaciones. También ayer, en nombre de la empresa gestora del albergue, Eduardo Núñez, hizo público un comunicado -publicado íntegramente en la página 11 de este cuadernillo de información local- en el que confirma su intención de emprender acciones legales contra el Ayuntamiento por daños y perjuicios.
El alcalde hace referencia a esas amenazas en su respuesta de ayer. Emplaza a los responsables del albergue a que «vayan avisando a su ?abogado y asesor? y vayan cogiendo carrerilla hacia los Juzgados». El mandatario les advierte de que «si no pagan» deben tener en cuenta que «van a ir al Juzgado» y si lo denuncian a él, los esperará «allí sentado».
Acuerdos tácitos
El alcalde admite que «pudiera haber un acuerdo tácito» en el 2009, pero asegura que los responsables del albergue no lo cumplieron. «Han pasado tres años y medio y no han pagado ?ni un chavo?», asegura Julio Álvarez. Según su información, el Ayuntamiento advirtió formalmente el 3 de febrero a la empresa que la deuda con esa fecha era de 40.150 euros. «En el mes de mayo se le notifica por escrito que debían hacer el cambio en las facturas del suministro eléctrico, por tanto no se pueden llevar a engaño cuando después de unos meses le cortan la luz si no han realizado las gestiones oportunas», afirma Álvarez.
El alcalde aprovecha también para contestar a las críticas del BNG local sobre la interrupción del suministro eléctrico al albergue. Al alcalde le parece estraña la posición de los portavoces del Bloque «puesto que recibieron información por escrito ante una pregunta formaluada en relación a la concesión del albergue municipal».
En la ruina
Los nacionalistas acusan al gobierno local de no cumplir su parte del contrato con la empresa concesionaria por no encargarse del mantenimiento de la fachada. Julio Álvarez les replica que «el mantenimiento y acondicionamiento de esta instalación es con cargo a la cooncesionaria».
Y añade que desde que se hicieron cargo del servicio los actuales responsables «no han realizado ninguna mejora, ni siquiera han arreglado las cisternas». Cuando dejen la concesión, augura el alcalde, «lo van a dejar en la ruina».