Sesenta y nueve años después de su ingreso en los Escolapios, un grupo de ex alumnos del colegio monfortino volvieron a reunirse para recordar tiempos pasados. El primer reencuentro tuvo lugar en la década de los ochenta y algunos de los que posaron entonces para la foto de grupo ya no están. En su memoria se celebró ayer una misa en la iglesia de Nuestra Señora la Antigua. Con posterioridad, participaron en una comida en el Centro do Viño da Ribeira Sacra. El menú, como siempre, fue un pretexto. Lo realmente importante era verse de nuevo y rememorar aquellas vivencias. «Los mejores tiempos de nuestras vidas, solo que entonces no lo sabíamos», se leía en la convocatoria.
«Hasta que hicimos la primera comida nos veíamos con frecuencia, pero nunca nos habíamos reunido todos. Este año hubo algún compañero que vino desde Buenos Aires a pasar unos días en Monforte para poder estar», explica Manuel Losada, uno de los integrantes de la promoción de 1943.
Convocados y batallitas
A la celebración de ayer estaban citados, además de Manuel Losada, Manuel Álvarez Pérez, Miguel Ángel Baamonde, Gonzalo Belay Pumares, José María Botana López, Camilo Conde, José Luis García Fernández, Luis González Gómez, Joaquín González Rodríguez, Manuel González Rodríguez, Fermín López Díaz, José Antonio Méndez Cadahía, José Páramo Sánchez, Ramiro de Paz Martínez, Santiago Pérez García, Alfonso Rodicio Quevedo, Guillermo Rodríguez González, José Romalde Casar, Jose Antonio Somoza Labajos, Benito Vázquez Conde e Indalecio Vidal Iglesias.
Después de 32 años, demasiados según los convocantes, volvieron a reunirse para rememorar «la famosa sopa Juliana» del comedor de los internos, las anécdotas de la clase del padre Valdivieso o el estraperlo de los pitillos del Marista que se colaban en el colegio. A sus mujeres, los ex alumnos las acomodaron en otra mesa durante la comida. Nada de machismo. «Para que no tuviesen que aguantar nuestras batallitas», precisan.