El transporte por tren en Lugo

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El mapa de las comunicaciones ferroviarias en nuestro país dibuja un panorama descompensado hacia el Noroeste. Son varios los motivos que han venido argumentándose sobre dicho desequilibrio: razones políticas, económicas u orográficas. Tanto los usuarios gallegos como nuestros primos-hermanos asturianos hemos sufrido durante años un sinfín de anuncios de la terminación de las obras del AVE sobre plazos siempre aplazados. Y mientras, el mapa ferroviario del país dibujaba estaciones ya famosas como la de Tardienta, en Huesca, o la de Yebes, a 13 kilómetros de Guadalajara, en un enclave inicialmente desértico, con una ocupación insignificante.

Los argumentos y las opiniones para justificar las actuaciones en torno a las comunicaciones han sido variados. Incluso se ha llegado a postular la falta de rentabilidad de las futuras líneas asturianas o gallegas. Sería un buen punto de partida un riguroso análisis de la rentabilidad económica de las inversiones en todos los transportes, comenzando por las subvenciones, tan en boga actualmente, a rutas aéreas. Con sus resultados, podremos evaluar las razones económicas en conjunto: aprovechamiento o desperdicio y rentabilidad o no de los fondos públicos, y, con ello, los motivos políticos; el porqué de las desigualdades entre los usuarios de distintas provincias: si depende del trabajo y la presión de nuestros gobernantes locales, provinciales y autonómicos, o del lugar de nacimiento del ministro de Fomento de turno.

En último lugar, el único motivo claro; la orografía, superable con presupuesto, ese mismo que extraeremos de las conclusiones del estudio económico: de dónde se ha invertido de más. No hay respuestas, porque no hay excusas. Pensemos en el nudo ferroviario que constituyó la estación de Monforte. Perfecto ejemplo de lo que se hubiera podido recuperar y de la ausencia de un papel activo e inmediato de los gobernantes que representan Lugo. Desde ACUL reivindicamos ese papel, que es imprescindible para que los lucenses dejemos de estar marginados en el mapa de las modernas comunicaciones ferroviarias españolas. En conclusión: menos mal que la A-6 pasaba por Lugo, o mejor dicho, que Lugo quedaba de camino por la A-6.