El consello comarcal era el escollo más importante que tenía que salvar Severino Rodríguez después de la que ha sido probablemente su semana más complicada políticamente desde que llegó a la alcaldía. Al alcalde de Monforte le queda todavía otra reunión para que pueda dar por definitivamente zanjado el revuelo que el pleno del lunes provocó en la militancia del BNG. Esta semana volverá a pedir disculpas en la sede monfortina del Bloque, pero esta vez lo hará en una reunión limitada a los afiliados de Monforte. El trago del consello comarcal era más difícil para él, porque a priori en ese foro tiene más voces críticas. Entre la afiliación estrictamente monfortina los que lo apoyan son una mayoría clara, y aunque muchos de ellos se hayan sentido heridos por el acuerdo del pleno sobre Fraga, no parece probable que vayan a ponerlo en el brete de pedirle que vaya un pasó más allá de su petición pública de perdón.