La decisión del alcalde de Monforte de no poner obstáculos a la aprobación de la moción con la que el Partido Popular pedía que una calle de Monforte lleve el nombre de Manuel Fraga ha provocado un importante malestar dentro del BNG. El consello comarcal de esta fuerza política se reúne hoy para, entre otras cosas, estudiar el asunto. Una parte de los integrantes de la dirección de zona de esta organización tienen intención de pedirle a Severino Rodríguez una rectificación. El alcalde, por su parte, hizo pública ayer una carta -que se puede leer completa en esta misma página- en la que pide perdón por la «indignación e desilusión» que su decisión de abstenerse en la votación ha provocado, según admite, en «moitísimas persoas».
La moción debatida este lunes en el pleno de la corporación local solo tenía a priori el respaldo del PP, el grupo que la había presentado. Sus seis concejales no eran suficientes para sacarla adelante si los siete del BNG se oponían. Pero no hubo votos en contra. Formalmente, Severino Rodríguez dio libertad a los suyos, pero en la práctica los siete ediles del Bloque asumieron lo que parece ser un reparto de papeles en el que los tres que se sientan en la mesa presidencial se abstuvieron y los cuatro restantes votaron en contra. Si no impidieron la aprobación de la moción fue por «respecto institucional», según el argumento empleado por el alcalde.
La abstención de Severino Rodríguez y sus dos tenientes de alcalde, María Xosé Vega y Pilar López, hizo que Monforte se convirtiese en el único ayuntamiento gobernado por el Bloque que le pone una calle al fundador del PP. Esa fue la primera consecuencia. La segunda fue un fuerte malestar dentro del BNG, recién salido de una asamblea nacional muy polarizada entre la UPG, por un lado, y el Encontro Irmandiño de Beiras y Máis Galiza, la corriente en la que se encuadra Severino Rodríguez, por otro.
La mayoría son críticos
Está por ver qué alcance tendrán las críticas que recibirá el Severino Rodríguez en el consello comarcal que se reúne esta noche en la sede monfortina del BNG, que está formado por veinticinco personas de las diferentes agrupaciones locales de esta organización en el sur de la provincia. El alcalde tiene probablemente garantizada la comprensión de los representantes designados por Monforte. Entre los demás, la mayoría son críticos, y algunos mucho, con su decisión de no hacer valer sus votos para impedir que el PP sacase adelante la moción.