Ciencias

Alergia, la enfermedad de moda

Se conoce sus causas y se avanza en su detección, pero aún falta un remedio definitivo

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Las alergias han sido bautizadas como las epidemias del siglo XXI. Se cree que en los países desarrollados hasta un 40 % de la población puede llegar a padecer algún tipo de reacción alérgica, y el porcentaje va en aumento. En España, la incidencia se ha duplicado en los últimos quince años. Actualmente, una de cada cuatro personas padece algún tipo de alergia en nuestro país.

Pese a ser enfermedad tan frecuente, todavía no se conocen con precisión los mecanismos que las provocan. En términos generales, podríamos decir que las alergias consisten en una sobreactuación del sistema inmunológico ante sustancias que normalmente son inocuas. Sí se sabe que en el proceso participan los alérgenos, que son los que desencadenan la reacción, por ejemplo, el polen o los ácaros; las inmunoglobulinas, que son anticuerpos que produce el sistema inmunológico para defenderse del alérgenos; y los mediadores químicos, que son sustancias que produce el organismo cuando la exposición al alérgeno es muy prolongada. Los mediadores químicos, como la histamina, son los responsables de los síntomas típicos de las alergias como la dermatitis, la urticaria, el asma, la rinitis o la diarrea.

Avances

De todos modos, las alergias parecen no tener una única causa. Los científicos dividen en dos grupos los factores que parecen incidir en su desarrollo. En el primer grupo están los que tienen que ver con la propia persona, como la herencia genética, el sexo, la edad o el grupo de población al que pertenece. De todos ellos, la herencia genética parece ser el que más influye. En el otro grupo están los factores ambientales, como la exposición a determinadas enfermedades durante la infancia, la polución de la atmósfera y el medio natural, los niveles de alérgenos y las características nutricionales de la población.

Aunque la cura de las alergias aún está lejos, se han producido algunos avances importantes en el tratamiento de aquellas que están producidas por alimentos, medicamentos e insectos, y también en el diagnóstico de enfermedades alérgicas de la piel. Por ejemplo, se han descubierto varias proteínas cuya unión a la inmunoglobulina E está asociada a la aparición de alergias, y se han mejorado mucho las pruebas de identificación de los alérgenos (los conocidos paneles de pinchazos en la piel). También se han desarrollado varios medicamentos que bloquean e inactivan a los mediadores químicos, como la antihistamina, la cortisona, la dexametasona, la hidrocortisona, la epinefrina o la teofilina. Estos fármacos no curan la alergia, pero alivian los síntomas.

La «vacuna»

Pese a todo, los tratamientos más eficaces contra las alergias son los que se basan en actuar sobre el sistema inmunológico. Un tipo muy frecuente consiste en desensibilizar al paciente inyectándole dosis cada vez mayores del alérgeno que le produce la reacción. Es lo que se conoce popularmente como vacuna contra la alergia. También existen tratamientos que consisten en utilizar anticuerpos monoclonales que se unen a las inmunoglobulinas E y las marcan para que los linfocitos las detecten y las destruyan. Un tercer grupo de tratamientos aprovecha la tolerancia de la boca a los antígenos de la comida y las bacterias que viven en nuestro cuerpo. Se administra mediante pastillas que se colocan bajo la lengua para facilitar la absorción de los principios activos.

Las alergias surgen de la sobreactuación del sistema inmunológico ante sustancias normalmente inocuas XOÁN CARLOS GIL
Las alergias surgen de la sobreactuación del sistema inmunológico ante sustancias normalmente inocuas XOÁN CARLOS GIL