La UE se prepara para arrebatar a Londres los poderes de la City

Bruselas lanza otro torpedo al Gobierno británico al proponer que se trasladen los servicios financieros a otras plazas

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bruselas / corresponsal

La peor de las pesadillas del Gobierno de May va tomando forma. Tras el brexit, los británicos trataron de dejar claro a la UE que el negocio de la City no se tocaría, que sería sagrado. Ni lo uno ni lo otro. Bruselas está dispuesta a jugar duro conduciendo las negociaciones por el camino más tortuoso para los intereses del Reino Unido. En el centro de la tormenta se encuentra la plaza financiera por excelencia en la UE: Londres. Era un secreto a voces en los cuarteles de la Comisión Europea, pero Reuters confirmó esta semana que el equipo de Juncker prepara toda la artillería para arrebatar a la capital británica sus poderes y repatriarlos a territorio continental. No solo se trasladará la Agencia Europea del Medicamento, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y muy probablemente las cámaras de compensación, sino que la UE estaría preparando el terreno para crear al otro lado del Canal su propio parqué bursátil.

La ofensiva se llevará por fases. Bruselas necesita en primer lugar ajustar el diseño de la Unión de Mercados de Capitales y recuperar después el control sobre áreas que hoy manejan los británicos como las pensiones y las cotizaciones en bolsa. Las propuestas no se demorarán mucho y está previsto que la Comisión las presente a lo largo de los próximos meses. ¿Cuál es el problema? Que mientras sigan en la UE, «tendrán los mismos derechos y obligaciones que cualquier Estado miembro», recuerda el Ejecutivo comunitario. En la práctica supone que Reino Unido puede obstaculizar el proceso y boicotear cualquier intento de integrar y coordinar mejor a los 27 de cara al divorcio previsto para el 2019.

Uno de los temores que alberga la UE es que May frene los esfuerzos de los 27 por robustecer los poderes de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), con sede en París. Es uno de los organismos que se postulan para absorber parte de los poderes que hoy ostenta la EBA en Londres. El paquete de propuestas se completa con la creación de un fondo de pensiones paneuropeo y con un mecanismo para facilitar el trasvase de empresas filiales al Viejo Continente. Unas medidas que refuerzan la idea de que el divorcio estará lejos de ser «blando» o amistoso. 

May no se quedará de brazos cruzados mientras la UE intenta desposeer a la capital británica de su estatus, que reporta al país nada menos que el 12% del PIB británico. La premier insiste en que cualquier acuerdo de libre comercio que se firme con la UE deberá incluir los servicios financieros y el respeto el actual modelo de negocio de la City. Los británicos no están dispuestos a pagar facturas de salida «desorbitadas» ni a endurecer las condiciones de supervisión a cambio de ventajas comerciales con la UE, así que será cuestión de tiempo que descarrilen unas negociaciones que ni siquiera han arrancado.

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