Merkel asalta el feudo del SPD y frena las aspiraciones de Schulz

El ultraderechista AfD consigue entrar en la Cámara regional

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BERLÍN / E. LA VOZ

En casa y de forma inesperada. Así se impuso la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel al Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz en Renania del Norte-Westfalia, el land del que es oriundo y en el que los socialistas han gobernado casi ininterrumpidamente desde hace cinco décadas. Los de este domingo eran unos comicios clave, pues no solo suponían la tercera y última cita con las urnas antes de las elecciones generales del 24 de septiembre, sino que además son considerados un barómetro del clima político actual, ya que se trata del Estado federado más poblado del país, con casi 18 millones de habitantes de un total de 82.

La otra gran novedad fue la entrada de los ultraderechistas del AfD en el Parlamento regional con más del 7 % de los votos, lo que consolida su presencia en todo el país con la vista puesta en las elecciones generales de septiembre a pesar de la crisis de liderazgo que padece la formación.

«Si Hannelore Kraft gana, seré canciller», había dicho hace unos meses el líder del SPD, confiando en su veterana candidata. Según los sondeos a pie de urna, Kraft obtuvo el 31,5 % de los votos, casi ocho puntos menos que en el 2012 y dos por detrás de su rival de la CDU, Armin Laschet. «Asumo personalmente la responsabilidad», declaraba minutos después de conocer los resultados la política renana de 55 años, al tiempo que anunciaba su dimisión. Pero el segundo puesto en su bastión representa un varapalo sobre todo para Schulz, que ve cómo se esfuman sus posibilidades de arrebatarle la jefatura del Gobierno a Merkel en septiembre y su efecto revitalizador de la candidatura socialdemócrata se esfuma tras el tercer batacazo.

El expresidente de la Eurocámara, que asumió la presidencia del SPD en enero, se alzaba como la última esperanza para sacar al partido de la crisis en la que estaba sumido. En cuestión de semanas, la formación ganó más de diez puntos porcentuales en las encuestas, llegando incluso a aventajar a los conservadores. Un fenómeno que fue bautizado como «el efecto Schulz» y que, tal y como pronosticaron los expertos, ha ido perdiendo fuelle a medida que el líder socialdemócrata dejaba de ser la novedad.

Ganas de cambio

Nadie duda que el electorado alemán tiene sed de cambio. El problema es que faltan alternativas y, en tiempos difíciles, el pueblo sigue apostando por la estabilidad de Merkel, que a día de hoy no tiene rival a su altura. Especialmente tras su viraje a la derecha en política migratoria. Ya lo demostró con los triunfos de su formación en el Sarre, el 26 de marzo, y Schleswig-Holstein, el 7 de mayo. Y ahora lo ha vuelto a hacer en Renania del Norte-Westfalia, un peso pesado tanto en lo económico, pues el land alberga gran parte de la industria alemana, como en lo social, dado que ostenta la mayor tasa de población en riesgo de exclusión.

«La CDU ha conquistado el corazón de la socialdemocracia», afirmaba el secretario general conservador, Peter Tauber, consciente de que esta victoria allana a Merkel el camino hacia un cuarto mandato. «Es un día negro para el SPD», admitió por su parte el vicepresidente socialista, Ralf Stegner. La debacle de su partido se debe en gran medida a la deficiente gestión de la seguridad por parte del Ejecutivo regional, que quedó en evidencia con los abusos sexuales cometidos la Nochevieja del 2015 supuestamente por inmigrantes en Colonia, y cuando las autoridades renanas dejaron escapar al tunecino autor del atentado del pasado diciembre en Berlín.

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