Piongyang desafía las amenazas de EE. UU. con nuevas pruebas militares

Kim Jong-un supervisa en persona unas pruebas en tierra en respuesta a la gira asiática del responsable de exteriores de Estados Unidos

.Kim Jong-un, en las pruebas del nuevo motor para misiles
Kim Jong-un, en las pruebas del nuevo motor para misiles

Pekín / E. La Voz

Al régimen norcoreano no le tiembla el pulso para hacer nuevas exhibiciones de músculo ni aunque el jefe de la diplomacia estadounidense advierta de la posibilidad de usar la fuerza para contener sus provocaciones. Piongyang hizo público este domingo el ensayo de un motor de cohete de alto rendimiento solo horas antes de que el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, se reuniera en Pekín con el presidente chino, Xi Jinping.

Con su retórica propagandística habitual, la televisión oficial norcoreana difundió unas fotografías en las que se ve a Kim Jong-un supervisando esa prueba que han calificado de «una nueva era» en su desarrollo militar. «El mundo se dará cuenta muy pronto de la importancia de la victoria histórica que hemos firmado hoy», aseguró el joven dictador según la agencia oficial, KCNA.

En ese mismo comunicado se destacaba que ese motor de propulsión permitirá al país más hermético del mundo «consolidad la base científica y tecnológica». Aunque este tipo de motores suelen emplearse para poner satélites en órbita, también pueden ser utilizados para el lanzamiento de misiles de largo alcance. Esto último es lo que sospecha la comunidad internacional que estaría persiguiendo Kim Jong-un, quien ya ha amenazado en varias ocasiones con la posibilidad de lanzar un misil intercontinental capaz de alcanzar Estados Unidos. 

Antes de la reunión

Aunque Piongyang no ha llegado a probar ese tipo de misiles, su progreso armamentístico inquieta cada vez más al resto del mundo. Desde la llegada al poder de Kim Jong-un se han realizado cinco ensayos nucleares y ha alardeado en varias ocasiones sobre su capacidad para minimizar ojivas nucleares para incorporarlas a sus misiles. Un logro del que los expertos cuestionan al mismo tiempo que añaden que nadie sabe a ciencia cierta hasta donde puede llegar el dictador.

Piongyang difundió el supuesto logro solo unas horas antes de la reunión entre Tillerson y Xi, en lo que se interpreta como una forma de hacerse oír. Una reunión que sirvió de inicio de los preparativos de la visita que Xi hará a Donald Trump en abril. En un encuentro cordial en el que no escatimaron en buenas palabras el uno hacia el otro, ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de fortalecer sus relaciones, entre otros asuntos para hacer frente a las provocaciones de Corea del Norte. Un compromiso significativo ya que, en repetidas ocasiones, Trump había acusado a Pekín de no presionar lo suficiente al régimen norcoreano para forzar su desarme.

Ninguno de los dos hizo alusión en público a sus puntos de desacuerdo, como el despliegue del escudo antimisiles que Washington y Seúl están llevando a cabo y al que China se opone por el riesgo que supone para su seguridad nacional. En las últimas semanas, Pekín está llevando a cabo un boicot encubierto a los productos surcoreanos.

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