Un ataque reivindicado por el EI deja más de 30 muertos en un hospital de Kabul

Tres insurgentes entraron en el recinto ataviados con uniformes médicos y dispararon «indiscriminadamente» hasta que el último de ellos fue abatido

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EFE

Un grupo de insurgentes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) asaltó este miércoles el principal hospital militar de Kabul y causó más de una treintena de muertos y decenas de heridos en un nuevo ataque terrorista que se suma a la sangrienta serie de atentados que ha sufrido la capital afgana en las últimas semanas.

Dos días después de que la red de ONGs Watchlist denunciara en la ONU los repetidos ataques contra hospitales, centros de salud y personal médico que sufre Afganistán desde hace dos años, un atacante suicida se inmoló a la entrada del centro hospitalario Sardar Muhammad Dawood Khan.

El suicida abrió paso a otros tres insurgentes que irrumpieron en el recinto ataviados con uniformes médicos, indicó a Efe el portavoz del ministerio afgano de Defensa Muhammad Radmanish.

Una vez en el interior del hospital, con 400 camas y situado en las cercanías de la embajada estadounidense y del Ministerio de Sanidad, los atacantes dispararon «indiscriminadamente» hasta que el último de ellos fue abatido por las tropas afganas seis horas y media después del inicio del ataque.

Además de los cuatro atacantes, la acción se saldó con la muerte de «al menos 30 personas» y causó heridas a otras 50, detalló el portavoz de Defensa, aunque fuentes del Ministerio de Sanidad informaron de que se habían producido 66 heridos.

«Durante la operación la fuerzas de seguridad evacuaron primero a los pacientes y empleados del hospital a zonas seguras y posteriormente comenzaron la operación de despeje», argumentó la fuente sobre la larga duración del ataque.

El EI reclamó la autoría de la acción a través de la agencia Amaq, vinculada al grupo yihadista, y aseveró que fue perpetrada por un comando que causó «más de un centenar» de víctimas.

El grupo yihadista está presente en Afganistán al menos desde 2015 y, aunque a principios de 2016 las autoridades afganas anunciaron su derrota, no han cesado sus ataques en varias partes del país.

Entre las últimas acciones de gran envergadura atribuidas al grupo yihadista están la ejecución el pasado octubre de una treintena de civiles capturados en la provincia occidental de Ghor y la matanza de 18 personas en un templo chií de Kabul dos semanas después.

Los talibanes, responsables de dos ataques suicidas llevados a acabo la semana pasada contra una comisaria de Policía y una oficina de los servicios de inteligencia afganos que causaron 29 muertos y 122 heridos, así como de otro atentado el mes pasado en el aparcamiento del Tribunal Supremo afgano, en el que murieron 21 personas, se desvincularon de la acción de hoy.

El presidente afgano, Ashraf Gani, condenó el ataque contra el hospital Sardar Muhammad Dawood Khan, al considerarlo un atentado contra «toda» la población afgana.

«Hoy somos testigos de un ataque terrorista que ha violado todos los derechos humanos», manifestó el dirigente durante un acto público, en el que subrayó que en todas las religiones y convenciones legales un hospital es considerado un lugar que no se puede atacar.

La jefa en funciones de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA) en Afganistán, Adele Khodr, recordó a todas las partes del conflicto que es su «obligación» respetar la integridad de los centros médicos y su personal, tal y como indican las leyes internacionales.

Médicos Sin Fronteras (MSF), cuyo hospital en la provincia septentrional de Kunduz fue en 2015 objeto de un bombardeo estadounidense en el que perecieron 42 personas, defendió que todo el mundo tiene derecho a recibir tratamiento en condiciones de seguridad, incluidos «los heridos en combate».

En la ONU hace dos días, Watchlist informó de más de 240 ataques entre 2015 y 2016 contra instalaciones médicas y personal sanitario en el país asiático, la mayoría por parte de los talibanes y otros 35 de ellos perpetrados por las tropas afganas.

Afganistán sufre un repunte general de la violencia y el pasado año el conflicto se saldó con 3.498 muertos civiles y 7.920 heridos, la mayor cifra desde que la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) comenzó a hacer balance en el 2009.

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