Canadá propone un frente común a la UE frente al proteccionismo de Trump

Justin Trudeau reclama una Europa más fuerte «en beneficio del mundo entero»

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bruselas / corresponsal 17/02/2017 07:50 h

El Parlamento Europeo recibió ayer en el hemiciclo con una larga cadena de aplausos  al primer ministro canadiense, Justin Trudeau. La visita del dirigente norteamericano despertó el interés general, no tanto por ser una de las figuras políticas más carismáticas de la actualidad sino por el momento en el que llega su comparecencia. Solo un día después de que la mayoría de la cámara diese luz verde al acuerdo de libre comercio con Canadá (CETA), Trudeau se plantó ante los parlamentarios para sacar brillo al que está llamado a ser el hermano pequeño del TTIP.

«Este acuerdo es solo el principio de las relaciones entre Canadá y la UE. El futuro está por llegar», celebró desatando el optimismo. No es para menos. La UE no levanta cabeza desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Una de sus primeras medidas fue congelar sine die las negociaciones del acuerdo de libre comercio con la UE (TTIP) hasta el final de su mandato, que apunta maneras proteccionistas. Una estrategia que no comparte el canadiense, quien instó a los líderes europeos a luchar por un mundo más «abierto» y «globalizado».

Trudeau rompió una lanza a favor del papel de la UE en el mundo para satisfacción de la Eurocámara: «La UE es un logro de gran importancia. Un modelo de cooperación pacífica sin precedentes. Somos conscientes de que una voz europea beneficia al mundo entero», exclamó poniendo en evidencia sus diferencias con el presidente de EE.UU., quien no solo celebró el triunfo del brexit sino que deslizó su intención de provocar más escisiones.

El canadiense fue más allá y pasó del verso a la prosa al pedir a los europeos formar un frente con Canadá para plantar batalla a las políticas proteccionistas de Trump: «En estos tiempos difíciles tenemos que liderar la economía internacional y no aceptar simplemente que estamos sujetos a sus antojos», indicó.  El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, aprovechó el escenario para lanzar una soflama en contra del repliegue nacionalista. «La UE y Canadá compartimos la misma visión de un mundo abierto», recordó.

Al margen de los guiños y la complicidad del canadiense con sus socios europeos, Trudeau, quien se reunirá con Angela Merkel en Berlín, también dejó claro que no habrá posibilidad de frenar el populismo y el descontento social si los acuerdos y las políticas de la UE no redundan en beneficio de todos. Un diagnóstico que las instituciones europeas llevan ignorando mucho tiempo. Solo ahora que la amenaza de la ruptura del proyecto europeo asoma, las principales fuerzas del hemiciclo se han unido en torno a proyectos que puedan recuperar el impulso cohesionador. Ayer mismo se aprobaron resoluciones a favor de un salario mínimo, la votación directa del presidente de la Comisión o la creación de una Hacienda europea.

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