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Trump afirma que la tortura «funciona» en los interrogatorios y no descarta recuperar el «waterboarding»

La Casa Blanca niega tener redactada una orden ejecutiva para derogar la prohibición de torturas y cárceles secretas

Redacción | Agencias

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que el 'waterboarding' o ahogamiento simulado «funciona» para extraer información en interrogatorios a detenidos y ha avanzado que estudiará junto a miembros de su Gobierno si restaura ésta y otras prácticas de tortura.

Trump ha afirmado, en una entrevista con ABC News, que «personas del máximo nivel de Inteligencia» le han reconocido que este tipo de técnicas funcionan, «sin duda». No obstante, ha evitado dar nada por sentado, en uno u otro sentido.

El mandatario ha dicho que «confiará» en las propuestas que le presenten el secretario de Defensa, James Mattis, y el director de la CIA, Mike Pompeo. «Si ellos quieren, trabajaremos hasta el final. Haré todo lo que pueda dentro de los límites que me permite la ley», ha añadido.

Trump ha recordado las atrocidades cometidas por grupos terroristas como Estado Islámico y ha advertido de que, por el bien de su seguridad, Estados Unidos debe «combatir el fuego con fuego».

La Casa Blanca niega que haya una orden redactada

Sean Spicer, el polémico portavoz oficial de la Casa Blanca, salió ayer al paso de una información publicada en algunos de los periódicos más influyentes del país en la que se aseguraba que el nuevo Gobierno de Estados Unidos encabezado por Donald Trump ya había redactado una orden ejecutiva que, en caso de ser firmada por el presidente neoyorquino, abriría la puerta a que la CIA utilizase de nuevo cárceles secretas en el extranjero y las prácticas de tortura en interrogatorios, según varios medios norteamericanos.

Según el documento citado en la investigación periodística, el texto revocaría la decisión del anterior presidente, Barack Obama, de poner fin a los programas más controvertidos de la CIA y recuperaría una orden dictada en el año 2007 por George W. Bush y que permitía, con matices, la operación de «rendición e interrogatorio».

El decreto, titulado Detención e Interrogatorio de Combatientes Enemigos, explica que, durante estos últimos años, Estados Unidos se ha abstenido de «ejercer ciertas atribuciones claves para su defensa» frente al terrorismo, entre ellas «todos los interrogatorios clasificados» de los servicios de Inteligencia. «No sé de dónde puede haber salido ese documento. Yo no lo he visto y puedo confirmar que no ha sido redactado por esta Administración, afirmó ayer Sean Spicer, el portavoz de Trump, al ser preguntado sobre el presunto interés del nuevo Gobierno en derogar la norma de Obama.

Según The Washington Post y The New York Times, que han tenido acceso al borrador, no existe una mención expresa a las cárceles secretas o los interrogatorios, pero sí que ha sido interpretado como una puerta abierta a algunas de las prácticas más oscuras de la guerra contra el terror de Bush.

El senador republicano John McCain ha advertido de que Trump «puede firmar las órdenes ejecutivas que quiera», pero «la ley es la ley». «No vamos a recuperar la tortura en Estados Unidos», aseguró este veterano político, que pasa por ser una de las voces más críticas con los planes de Donald Trump.

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