Los socialistas franceses buscan un candidato que frene el ascenso de la derecha

La Voz MARÍA ELENA BUCHELI / AFP

INTERNACIONAL

ETIENNE LAURENT | Efe

De los siete aspirantes destaca un trío compuesto por el ex primer ministro Manuel Valls y dos exministros apartados por oponerse a la política económica del ejecutivo: Arnaud Montebourg y Benoît Hamon

22 ene 2017 . Actualizado a las 20:34 h.

A tres meses de las elecciones presidenciales en Francia, el Partido Socialista (PSF) gobernante y sus aliados celebraban este domingo la primera vuelta de sus primarias para elegir a un candidato al Elíseo que frene el ascenso de la derecha y de la extrema derecha. En total, 7.530 mesas de votación abrieron a las 09H00 (08H00 GMT) en Francia metropolitana. Los territorios de ultramar comenzaron a votar el sábado.

De los siete aspirantes a la nominación socialista destaca un trío, compuesto por el ex primer ministro Manuel Valls, quien se lanzó a la contienda tras la decisión del impopular presidente François Hollande de renunciar a buscar la reelección, y dos exministros apartados del gobierno en 2014 por oponerse abiertamente a la política económica del ejecutivo, Arnaud Montebourg y Benoît Hamon. Los dos candidatos que consigan el mayor número de votos pasarán a una segunda ronda el domingo 29 de enero.

No obstante, todas las encuestas de opinión aseguran que cualquiera de los candidatos socialistas sería eliminado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de abril. Los sondeos predicen una pugna entre el ex primer ministro conservador François Fillon, la líder de extrema derecha Marine Le Pen y el exministro de Economía Emmanuel Macron.

Un duelo Fillon-Le Pen en mayo en las segunda vuelta parece por ahora el escenario más probable.

Movilizar a electores desencantados

Los organizadores de las primarias esperan que una fuerte movilización del electorado dé un impulso al candidato socialista en la carrera presidencial. No obstante, a las 16H00 GMT, dos horas antes del cierre, apenas un millón de personas habían votado, según cifras del 70% de las meses electorales. Una cifra inferior a los 2,5 millones de electores, a la misma hora, de las primarias de la derecha de noviembre, que coronaron a Fillon como candidato de los conservadores.

«No me interesa, la decepción es demasiado grande», explicó un padre de familia parisino desilusionado, que no acudió a votar.

Una izquierda fracturada y desencantada

Mientras tanto, los candidatos aguardaban el domingo el veredicto de las urnas, tras una campaña relámpago de menos de dos meses en la que buscaron movilizar a una izquierda desencantada y fracturada tras la gestión de François Hollande, el presidente más impopular de las últimas décadas.

Manuel Valls, de 54 años, miembro del ala derecha del PS, dijo estar «sereno» y «tranquilo» tras emitir su voto. Dado como favorito en diciembre, su campaña no logró despegar, pero apuesta por su experiencia para imponerse frente a sus contrincantes.

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«La izquierda debe estar en la segunda vuelta de las presidenciales», declaró Dominique, un elector de unos 40 años que no quiso dar su apellido. Votó por Valls porque según él «es quien tiene más probabilidades de vencer a Fillon y a Le Pen».

Calificado como la revelación de la campaña, Benoît Hamon, de 49 años, el más izquierdista de los tres favoritos, dijo en su último mitin estar «convencido que su hora había llegado».

Su propuesta de crear una renta básica universal de 750 euros al mes para todos los franceses ha logrado imponerse como uno de los temas centrales de la campaña.

Una idea «extremadamente costosa» a la que se opone tajantemente Arnaud Montebourg, de 54 años, un férreo defensor del proteccionismo económico, que disputa a Hamon el pase a la segunda vuelta de las primarias.

Los otros cuatro candidatos que compiten en estas primarias, aunque con muy pocas opciones, son el exministro de Educación Vincent Peillon, el ecologista François de Rugy, el exeurodiputado Jean-Luc Bennahmias y la candidata de la izquierda radical Sylvia Pinel.

Todos los franceses inscritos en las listas electorales pueden votar en estos comicios, con la condición de pagar un euro y firmar una declaración de adhesión a los valores de la izquierda.