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Sanders se lo pondrá muy difícil a Clinton

El virtual empate del primer caucus anuncia una batalla reñida entre los candidados demócratas

Corresponsal / Nueva York, 03 de febrero de 2016. Actualizado a las 00:57 h. 13

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Con «un gran suspiro de alivio» describió Hillary Clinton el resultado de Iowa. La exsecretaria de Estado llegó a temer en los últimos días perder, al ver que su principal oponente, el senador Bernie Sanders, le recortaba popularidad y apoyos. Finalmente, los votantes se repartieron entre ambos con una ínfima mayoría para Clinton (49,9 frente a 49,6 %) que deja un escenario de empate virtual. Perder aquí y en Nuevo Hampshire, la próxima cita, es algo que históricamente solo Bill Clinton logró remontar.

Hillary Clinton

Cuesta arriba. La sensación de alivio no debería esconder que el camino a la nominación se le ha puesto muy cuesta arriba a la ex primera dama. Sanders se ocupó de dejarlo claro en sus primeras palabras tras los resultados, al recordar que en pocos meses pasó de ser prácticamente un desconocido en Iowa a convertirse en un serio oponente de lo que definió como «la organización política más poderosa del país, la de los Clinton». El mayor peligro para la aspirante demócrata ahora es que, tras una campaña moderada, Sanders lance ataques personales y vuelva a recordarle a la exsenadora que ha recibido cientos de miles de dólares por conferencias que sufragaban las grandes compañías de Wall Street. Los seguidores de Sanders han salido de entre los más jóvenes y radicales de izquierdas, los que están más enfadados con esas empresas y la forma en la que los políticos legislan a su favor. Y a Clinton le va a costar despegarse de esta imagen.

El calendario le perjudica. La próxima cita, Nuevo Hampshire, es tradicionalmente muy progresista y está más cerca ideológicamente de Sanders, que además, es originario del vecino Vermont, estado en el que es muy querido. Ayer, en una reunión con los directores de campaña, en la que también estaba su marido, Clinton estudió cómo lograr una victoria, aunque vuelva a ser mínima, el próximo martes.

Bernie Sanders

Remontó 40 puntos. Cuando lanzó su campaña, las encuestas lo situaban a 40 puntos de Clinton, una diferencia que ha logrado borrar con su programa «socialista» que denuncia las desigualdades y las facilidades que su país da a los más ricos.

Las dudas previas a la votación del lunes sobre si sus seguidores acudirían a votar o no saldrían de casa (como sí hicieron muchos de los que en los sondeos decían apoyar a Trump) quedaron despejadas, pero el gran ganador de la noche necesitaba más que un empate. Nuevo Hampshire es ahora crucial para el exalcalde de Burlington. Si consigue un buen resultado, al menos tan igualado como el de Iowa, la batalla en el Partido Demócrata será reñida y apasionante. No lo tiene a priori difícil: las encuestas ya le daban ventaja antes del lunes y el casi empate de Iowa sin duda le dará impulso en Vermont. Si, por el contrario, Clinton, que ya goza del apoyo de su formación, logra una victoria importante, es posible que su impulso quede desactivado.

Los candidatos que dicen adiós a las primarias

Iowa es tradicionalmente la primera gran criba. Además de los que quedan de cara hacia la nominación, también están los que ven claro que no tienen nada que hacer. Y la primera votación ha echado de la carrera a dos candidatos. Tanto el demócrata Martin O'Malley como el republicano Mike Huckabee anunciaron la misma noche del lunes que se retiraban.

La salida de O'Malley deja solos a Clinton y Sanders, pero en el bando republicano aún quedan otros ocho candidatos. Además de Ben Carson, Jeb Bush (menos del 3 %) seguirá en la carretera, aunque ya no parece que pueda aglutinar el apoyo del partido: el senador Lindsey Graham, que lo había apoyado, cree que «el problema es que estamos perdiendo a los hispanos, la demografía que más crece», y a las mujeres, que se alejan de las posturas extremas. Siguen Rand Paul, Carly Fiorina, John Kasich, Chris Christie, Rick Santorum y Jim Gilmore.

Iowa desinfla a Trump y abre el camino a Ted Cruz y Marco Rubio

«La verdadera nominación empieza el 9 de febrero en Nuevo Hamphsire», decía la nota enviada ayer por Jeb Bush a sus seguidores. Esa idea es la que defiende también Donald Trump, pero es que ambos fueron los grandes perdedores de Iowa y quieren pasar página rápidamente. El ganador fue Ted Cruz y el segundo el magnate, pero Marco Rubio obtuvo una sólida tercera posición que superó en diez puntos las mejores expectativas, lo que consolidará sus aspiraciones.

Ted Cruz

Ganador inesperado. La hazaña de la noche del lunes corrió a cargo del senador texano. Cruz ganó a pesar de muchos factores en contra, incluidas unas encuestas que daban una clara victoria a Trump. También debió enfrentarse al rechazo del gobernador de Iowa, republicano, que pidió públicamente que no se le votara. Y, por último, a su partido, cuya dirección no desea un candidato extremista, porque no ven en un miembro del Tea Party muchas posibilidades frente a cualquiera que sea el aspirante demócrata. A pesar de que el voto de los cristianos evangélicos no defraudó sus expectativas, el próximo martes lo tendrá más difícil, porque New Hampshire es un estado mucho más progresista. La victoria de Iowa, sin embargo, le da un respiro ante algunas futuras derrotas.

Donald Trump

A movilizar a sus bases. La explicación a lo ocurrido con Trump ya había empezado a adivinarse los días pasados. Su agresiva campaña tiene además mucho de extravagante. No solo por su discurso y su propia personalidad, sino también porque la ha planteado fuera de lo que son las normas clásicas en las primarias. El magnate neoyorquino ha apelado a los descontentos con la clase política, precisamente los ciudadanos que no suelen ir a votar. En Nuevo Hampshire, aunque muy diferente de Iowa, la base que apoyará al multimillonario es muy similar, por lo que si consigue movilizarlos mantendrá sus posibilidades.

Marco Rubio

El preferido de los republicanos. El senador de Florida logró un tercer puesto que sabe a victoria, pues fue el único candidato que superó ampliamente los números de las encuestas. Unos números que le permiten presentarse ante los votantes y, sobre todo, los donantes como una alternativa creíble. Además de concentrar el voto urbano, por sus posturas más alejadas del populismo de Cruz y Trump, Rubio se ha convertido en Iowa en el preferido de la dirección del partido, aunque necesitará obtener un buen refrendo en Nuevo Hampshire para consolidar esta posición. Además, con sus resultados ha reducido a insignificantes las opciones de los otros aspirantes republicanos, entre los que solo el cuarto, Ben Carson, obtuvo un digno 9,8 %.

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