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Merkel, obligada a cambiar de rumbo en su política de refugiados

El ministro de Justicia alemán asegura que los ataques de Colonia fueron preparados

Afp 10 de enero de 2016. Actualizado a las 19:27 h. 5

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Angela Merkel se ha visto obligada a restringir su política de apertura a los refugiados ante la conmoción en Alemania por las agresiones sexuales de Nochevieja que amenaza con poner a la opinión pública en su contra.

«Colonia lo ha cambiado todo, la gente duda», resumía este fin de semana Volker Bouffier, uno de los líderes del partido conservador CDU de la canciller alemana.

Por su parte, el ministro de Justicia alemán, Heiko Maas, el socialdemócrata Heiko Mass, declaró al popular diario Bild en su edición de este domingo: «cuando semejante horda se junta para infringir la ley, parece que ha sido algo planificado de una u otra manera. Nadie me hará creer que esto no ha sido coordinado o preparado».

Este domingo, la policía de Colonia (oeste de Alemania) indicó que el número de denuncias por agresiones ocurridas en la noche del 31 de diciembre aumentó a 516, de las cuales alrededor del 40% corresponden a ataques de índole sexual. Por el momento se han identificado a 19 sospechosos, precisó la policía.

Mientras tanto, en Hamburgo se registraron al menos 133 denuncias por agresiones similares ese mismo día.

La opinión pública cuestiona las decisiones de la canciller porque, aunque por ahora no se ha determinado la responsabilidad de los refugiados en lo ocurrido, la policía de Colonia reveló el sábado que los sospechosos de las agresiones sexuales a mujeres en Nochevieja eran «en gran parte» refugiados e inmigrantes ilegales del norte de África.

En el congreso anual de diciembre Merkel había logrado apaciguar los ánimos en su partido, enardecidos por la política aplicada, pero ahora tiene que ceder a los partidarios de una mayor firmeza.

Este fin de semana anunció un endurecimiento del régimen de expulsiones de los solicitantes de asilo o de los refugiados condenados por la justicia, aunque sea a penas en suspenso, e insistió en su «deber de integración».

Su ministro del Interior Thomas De Maizière quiere reforzar la presencia policial en las calles y aumentar las cámaras de videovigilancia. Incluso entre los socialdemócratas, el principal socio de la coalición gubernamental, hay partidarios de endurecer el arsenal legislativo contra los solicitantes de asilo que infrinjan la ley.

Alemania se niega a cerrar las fronteras

«No es prematuro hablar de giro», asegura Andreas Rödder, profesor de historia contemporánea de la universidad de Maguncia.

El gobierno alemán sigue negándose a cerrar las fronteras o a limitar arbitrariamente el número de migrantes autorizados a entrar pero en las últimas semanas ha recortado el derecho de asilo nacional.

Su objetivo es hacerlo menos atractivo para los candidatos de Oriente Medio, Afganistán o el norte de África y descartar a los procedentes de países considerados seguros. Entre estos últimos incluye a los Balcanes, y pronto podrían seguirles Marruecos y Argelia.

Desde las agresiones de Colonia, el lema «Lo lograremos» de la canciller dio paso a declaraciones más duras.

«Después del periodo de brazos abiertos es hora quizá de cambiar de rumbo. Ahora se trata de expulsión, de endurecimiento de la ley, lo ocurrido en Colonia tiene una dimensión realmente política», declaró Tilman Mayer, politólogo de la universidad de Bonn, a la televisión pública Phoenix.

Mayer pone énfasis en el «significado simbólico» de las agresiones contra mujeres, algo «completamente nuevo» en el país y, para la opinión pública, «en contradicción» con la bienvenida a los refugiados promovida por Merkel.

La situación es muy delicada para la canciller a la vista de la cantidad de migrantes que siguen llegando (entre 3.000 y 4.000 diarios pese al invierno, y 1,1 millones en 2015) y a las dificultades de contener el flujo migratorio.

Muchos países europeos, en particular los del este, se niegan a aceptar una cuota de reparto en la UE, y las medidas de Turquía para frenar la partida de migrantes desde sus costas «es lejos de ser satisfactoria» para Bruselas.

«La situación puede degenerar muy pronto para Merkel en la CDU porque crecen las resistencias y el nerviosismo», estima Andreas Rödder.

Por de pronto, los sondeos predicen un éxito para el partido populista Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales previstas en marzo de 2016.

 

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