Cuatro soldados muertos en Colombia en combates entre las FARC y el ejército

El choque se produjo en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador

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Al menos cuatro soldados colombianos murieron hoy en combates entre el Ejército y las FARC en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador. Este choque armado coincide con el inicio de la cuarta fase de las negociaciones de paz en La Habana entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y con el secuestro el miércoles de tres ingenieros en el suroeste del país, a los que se suman otros dos policías cautivos desde la semana pasada.

Los combates se produjeron en la vereda de Puerto Sánchez, que pertenece al municipio de Policarpa, con el fin de frenar la incursión de la tercera compañía del frente 29 de las FARC, según un comunicado de la Fuerza de Tarea Pegaso del Ejército Nacional. Los soldados fallecidos fueron identificados como Héctor Germán Delgado, Brayan Andrés Flórez, Jhon Alejandro Bolaños y Miguel Luis Narváez, mientras que entre los heridos se encuentran el cabo primero Gildardo Posso Aguirre y el soldado Fulmer Gaviria Araújo.

El comandante de las Fuerzas Militares, el general Alejandro Navas, viaja hacia Nariño para conocer de primera mano la situación y ofrecer más tarde una rueda de prensa sobre los hechos. El comandante de la Fuerza de Tarea Pegaso, el general Mario Valencia, dijo en la emisora Blu Radio que se trató de una respuesta de la guerrilla a las labores de esa unidad, pues recientemente habían hallado un laboratorio de procesamiento de cocaína que al parecer pertenecía a las FARC. Por el momento las autoridades desconocen las posibles bajas guerrilleras tras los enfrentamientos, ya que todavía se desarrollan en la zona las operaciones de registro.

Las FARC se atribuyeron el miércoles en un comunicado su «derecho» a tomar «prisioneros de guerra», lo que el Gobierno de Colombia calificó como secuestros y como un atentado contra el proceso de paz que se lleva a cabo en La Habana. De esta forma los rebeldes justificaron el secuestro el pasado viernes de otros dos policías entre Florida y Pradera, pueblos del departamento del Valle del Cauca, también en el suroeste del país.