En la investidura de Obama la distancia al presidente se mide en dólares

Hoy concluyen las celebraciones con el juramento público del presidente y su discurso de investidura

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Brendan Smialowski / POOL | EFE
Brendan Smialowski / POOL | EFE

La ceremonia pública de investidura de Obama que se celebrará hoy será algo más modesta que la de hace cuatro años, aunque las donaciones, esta vez también las de grandes corporaciones, seguirán determinando quién saluda o quién baila junto al presidente de Estados Unidos.

Los cálculos esperan que el coste del juramento del que será el segundo mandato de Obama esté ligeramente por debajo de los 53 millones de hace cuatro años, que marcaron un récord histórico de gasto y asistencia. Aunque la organización no ha revelado estimaciones, sí se ha marcado el objetivo de recaudar unos 50 millones de dólares.

La factura de las fiestas se cubrirá con las aportaciones de simpatizantes del presidente Obama, estadounidenses que quieren ser testigos de un momento histórico y, por primera vez, también, el dinero de grandes corporaciones.

Las celebraciones, que comenzaron el sábado, concluyen hoy, con el juramento público de Obama y su discurso de investidura después de que ayer tuviese lugar el primer juramento en la Casa Blanca, tras el que se desplazará desde el Capitolio a la Casa Blanca en presencia de unas 800.000 personas, por debajo de los 1,8 millones del 2009. Para no traicionar la austeridad que predica el Gobierno, el Comité para la Investidura Presidencial (PIC) reducirá los bailes oficiales de los 10 organizados en el 2009 a tan solo dos.

Los mejores puestos en estas celebraciones de gala estarán reservados a aquellos que estén dispuestos a pagar más de 250.000 dólares o a los representantes de corporaciones que donen más de un millón de dólares para financiar los gastos. Según el Washington Post, aquellas compañías que donen entre los 10.000 dólares y el millón de dólares recibirán dos entradas a los exclusivos bailes oficiales, otros pases irán a donantes de la campaña presidencial y a voluntarios y trabajadores de la campaña.

Obama ha ignorado este año uno de sus principios, la prohibición de que grandes empresas cedan dinero al comité que gestiona la investidura. En esta ocasión no existirán esos escrúpulos y se eliminará el límite de 50.000 dólares a las donaciones individuales. No obstante, Obama mantiene fuera del juego de donaciones y contrapartidas a los llamados Comités de Acción Política, que recaudan fondos para lanzar campañas a favor de políticos o reformas legales, y de los grupos de interés que plagan Washington.

La relajación de las limitaciones, que Obama se había impuesto desde el 2008, ha levantado las suspicacias de algunas organizaciones como Public Citizen, que vigila los «flirteos» de dinero y poder en Estados Unidos. En declaraciones a Efe, el presidente de Public Citizen, Robert Weissman, criticó la «pobre» decisión del equipo de Obama de aceptar dinero de corporaciones, ya que esas empresas no lo «hacen por orgullo cívico, sino porque quieren algo a cambio».

La portavoz del PIC, Addie Whisenant, indicó en un comunicado que «el objetivo es conseguir recaudar el dinero requerido para una ceremonia civil después de la campaña más cara de la historia». Como recuerda el comité organizador, con las donaciones se pagarán los costes de personal (excluida la seguridad del presidente), servicios portátiles o pantallas gigantes y altavoces, que permitirán que la gente reunida en el National Mall, un parque de más de dos kilómetros que se extiende desde el Capitolio hasta el monumento de Abraham Lincoln, vea y escuche hoy el discurso de Obama.

Pese a que las donaciones para estos festejos deben ser comunicadas a la Comisión Federal Electoral (FEC), la Fundación Sunlight cree que parte del dinero que no se gaste en este evento servirá para poner los cimientos de la biblioteca presidencial de Obama. La ley no exige detallar a la FEC cómo se gastan los fondos para organizar la investidura y no impone restricciones para la utilización del dinero que hipotéticamente sobre de esta gran fiesta. Según la Fundación SunLight, la biblioteca presidencial de Obama, que se disputan Chicago y Hawai, podría costar unos 500 millones de dólares.