Grecia ultima un Gobierno tripartito para revisar el rescate

El país recupera la calma tras varios meses de confrontación política

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«Bueno, harán un Gobierno Samarás, Venizelos y Kouvelis. Y después lo mismo... La crisis», sonríe Merina, de 60 años, que regenta un hostal en el centro de Atenas. Lo dice, como tantos griegos, con una desconfianza casi genética a lo que de verdad puedan lograr los políticos. 

Presionados por la Unión Europea y el G-20, que quieren un Gobierno en Grecia cuanto antes tras más de un mes de mensajes de furia, miedo y apocalipsis, Antonis Samarás, líder del partido conservador Nueva Democracia, Evangelos Venizelos, jefe del socialista Pasok, y Fotis Kouvelis, cabecilla del progresista Izquierda Democrática, ultimaron ayer el acuerdo con el que pretenden dotar de estabilidad a un país agotado tras un lustro de profunda recesión y dos intervenido.

Renegociación

La entrada de Kouvelis en el Ejecutivo significa que Grecia reivindicará oficialmente ante la Unión Europea y el FMI una renegociación en el pago de las deudas y en su calendario, además de impulsos al crecimiento económico. Para lograr los objetivos, Venizelos propuso la creación de lo que llamó «selección nacional negociadora», en la que se pretende dar cabida a Syriza, el partido izquierdista en la oposición, crítico con las políticas de austeridad europeas, propulsadas por Alemania. 

La profundidad de este cambio en las condiciones del rescate, si se da finalmente, está por ver. Ayer, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, centró los términos de la discusión arrojando un nuevo jarro de agua fría a quien espere grandes cambios. Juncker manifestó que modificaciones sustanciales en las condiciones del rescate estaban fuera de la negociación, pero abrió la puerta a retrasar nuevos ajustes en el presupuesto griego, lo que sería devastador en un país cuyos servicios públicos sufren un deterioro que aumenta día a día porque prácticamente se limita a pagar salarios y deuda.

«Yo estoy decepcionada. No quiero ni ver las noticias. Si hay nuevas bajadas de sueldos, que no me vengan lamentándose. Han votado a los mismos que destruyeron el país», afirma Eva, de 24 años, maestra. «Creo que los políticos han vendido a todo el mundo», abunda Vasilis Kotsiatzis, de 30 años, cocinero.

Ahora, tras las elecciones, en una segunda ronda en el cobro de impuestos 650.000 griegos deberán pagar de media cada uno 1.460 euros adicionales, el doble que el año pasado, lo que aliviará un poco las maltrechas arcas del Estado, pero sentará muy mal al bolsillo de los contribuyentes. «Ya no sé de dónde lo van a sacar», afirma Jristina, de unos 50 años, en el paro. «Solo hay justicia para la gente simple», asegura, resignado Sotiris, de 30 años, empleado público.

Regresa el dinero

A pesar de la decepción natural en los votantes izquierdistas, tras las elecciones cierta calma ha regresado al país. El resultado electoral, con la victoria conservadora, y el pacto para formar cuanto antes un gobierno fuerte y duradero que atraiga inversiones y permita negociar con la UE nuevas condiciones de pago de la deuda y un plan de crecimiento, ha devuelto la confianza a algunos ciudadanos, temerosos de que una victoria de la formación izquierdista Syriza acabase con la expulsión de Grecia del euro. 

«La sangría ha terminado. Ayer se produjo un cambio. Regresaron 15 millones de euros en efectivo», manifestó un banquero al diario Kathimerini. Los días previos a las elecciones los ahorradores retiraron millones de euros de los bancos. «Esperamos que esto continúe. El resultado de las elecciones ayuda», asegura la misma fuente. También ayer la compañía italiana Enel anunció la construcción de cuatro nuevas plantas de energía solar en el Peloponeso. 

Grecia no subasta deuda a largo plazo desde hace dos años, pero sí acude a la colocación de Letras a corto plazo para financiar pagos urgentes. En la primera salida al mercado desde los comicios, el interés que pagó fue del 4,31%, ligeramente inferior al 4,34% que ofreció en mayo. La prima de riesgo también prosiguió su caída y se situó en los 2.435 puntos básicos. Antes de las elecciones esta cifra, que mide el sobreprecio que paga Grecia para financiarse con respecto a Alemania, superaba los 2.800 puntos.

Una mujer vende ajos en el principal mercado que hay en el centro de Atenas. PASCAL ROSSIGNOL reuters