Sarkozy confía en que mañana habrá una gran sorpresa pese a los sondeos

El socialista Hollande parte como favorito en las encuestas para alcanzar la presidencia

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Los diez candidatos a las presidenciales francesas de mañana quemaron ayer sus últimos cartuchos con el único punto común de llamar a la participación. Los electores reflexionan hoy sin nuevas encuestas y con esta de ayer como último referente: François Hollande, 29 %; Nicolas Sarkozy, 24 %; Marine Le Pen 17 %; Jean-Luc Mélenchon, 15 %.

Ni el candidato socialista ni el presidente candidato se fían de los institutos de opinión. A Hollande le preocupa que estos hipotéticos cuatro puntos de ventaja desmovilicen al electorado de izquierdas. Sarkozy asegura que las encuestas «se equivocan» y promete «una gran sorpresa» para mañana.

Sarkozy jugó en casa al elegir para su último mitin Niza, mayoritariamente de derechas. Bernadette Chirac hizo de telonera para animar a la participación con un «Nicolas nos necesita y Francia necesita a Nicolas». Será ella quien deposite mañana en la urna la papeleta del expresidente, que tenía intención de votar a Hollande. Este prefirió despedir la campaña en territorio enemigo con un maratón por el este del país, que vota UMP y Frente Nacional, para «medir la amplitud de la desilusión» de quienes votaron a Sarkozy hace cinco años.

Errores del presidente

El presidente reconoció ayer de nuevo haber cometido errores al principio de su mandato, y Hollande cree que «cuando un mandato empieza mal, lo más probable es que acabe igualmente mal».

La ecologista Eva Joly sacó ayer a relucir los posibles trapos sucios de la campaña de Sarkozy en el 2007 y la presunta financiación ilegal. «Hay mentiras, errores y omisiones» que exigen una explicación, según la exjueza.

La extrema izquierda de Phillipe Poutou cerró campaña con la toma del hotel Crillon.

El candidato-revelación Mélenchon arremetió contra «los traidores profesionales», «las ratas que abandonan el barco» en alusión a los exministros de la apertura que han dado la espalda a Sarkozy.

Sarkozy eligió el feudo conservador de Niza para su último mitin, al que asistió su mujer, Carla Bruni, segunda por la izquierda. E. FEFERBERG afp