Bruselas rechaza cerrojazos unilaterales de las fronteras

El tema se cuela en la reunión de Interior del jueves, pese a que la Comisión ve «cierta utilización electoral y populista»

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Bruselas mantiene el pulso. Pese a que su reforma del espacio de libre circulación de Schengen no ha reunido aún apoyos suficientes, la Comisión Europea criticó ayer de nuevo el cierre unilateral de fronteras que exigen poder llevar a cabo Francia y Alemania. «Necesitamos un [espacio] Schengen que sea más europeo», dijo Michele Cercone, portavoz comunitario de Interior, para «garantizar que las decisiones que afectan a este área se toman a nivel común y no a escala nacional unilateral».

La advertencia es una respuesta a los planes del presidente y candidato a la reelección, Nicolas Sarkozy, que ha recabado el apoyo del Gobierno alemán para pedir que no se alteren sus poderes sobre las fronteras nacionales.

La Comisión se muestra dispuesta a defender a toda costa la libertad de desplazamiento de los más de 400 millones de europeos. Se acoge a su propuesta de septiembre, que contempla un restablecimiento de los controles fronterizos por un máximo de cinco días por motivos de seguridad nacional y que sea un comité europeo el que valore esos cerrojazos, como el que España impondrá en Barcelona para evitar que grupos antisistema saboteen la reunión del Banco Central Europeo de mayo.

España se ha opuesto a esa propuesta, tanto con el Gobierno socialista como con el actual, ya que considera que asuntos como la seguridad nacional no pueden delegarse en comités de expertos europeos. Es, según ellos, una cuestión de soberanía. Desde Bruselas, sin embargo, se advierte «cierta utilización electoral y populista de la política fronteriza», según una fuente del departamento de Interior.

El eje franco-alemán ha logrado colar su propuesta en el encuentro de ministros europeos del Interior del jueves. Pero la decisión no se tomará al menos hasta junio.

El jefe de la diplomacia alemana defendió ayer Schengen, pero a la vez siguió exigiendo un endurecimiento en los controles migratorios de las fronteras exteriores de la UE. El liberal Guido Westerwelle aseguró que «la libertad de movimiento debe protegerse a toda costa» y que el Gobierno federal y sus socios europeos tienen la intención de «defenderla con aplomo».

Policías alemanes y franceses patrullan la frontera durante la cumbre de la OTAN del 2009. P. HeRTZOG. afp
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