Los republicanos mueven la campaña hacia temas sociales

Evitan la economía ante los primeros síntomas de recuperación en EE.UU.

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La anticoncepción y el matrimonio homosexual se han colocado en el centro del debate electoral. Los republicanos no han desaprovechado la ocasión de criticar a Obama a costa de estos asuntos, pero la munición se la ha dado Washington.

El pasado 20 de enero se aprobó una norma, contenida en la reforma sanitaria, que obliga a asociaciones, universidades y hospitales a pagar por la cobertura sanitaria de sus empleados y que esta incluya planificación familiar y métodos anticonceptivos. Las instituciones católicas que deberán cumplir esa norma pusieron el grito en el cielo. La conferencia episcopal repartió una carta que fue leída en las misas en la que se criticaba la norma y se acusaba a Obama de atentar contra sus creencias.

No solo los católicos, también los evangelistas y los protestantes se oponen a ella. Y, claro, los republicanos, han aprovechado la polémica. Romney, que es mormón, afirmó que «se trata de un ataque directo contra la libertad religiosa», argumento que ya había sido utilizado por el presidente republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, en un agrio debate sobre la cuestión.

Gingrich, que es católico, fue aún más lejos y dijo que Obama «ha declarado la guerra a la Iglesia católica». Y Santorum, también católico y muy próximo al Opus Dei, dijo que la norma aprobada por el Gobierno «fomenta la esterilización».

A la anticoncepción se ha sumado esta semana el matrimonio entre personas del mismo sexo gracias a una sentencia del Tribunal Supremo de California a favor de este. Los dos son asuntos que generan gran polémica y enorme división en la sociedad. Su presencia en la campaña beneficia a los republicanos porque saca del tapete de juego la economía. Y es que a los republicanos no les interesa en este momento que se hable de economía porque los datos indican que cada vez va mejor y eso solo puede beneficiar a Obama.

Por el contrario, los asuntos sociales más controvertidos pueden ayudar a dar la imagen de conservadurismo que necesita Romney para lograr el apoyo de los votantes de su propio partido que están más a la derecha. O impulsar aún más a su contrincante más reciente, Santorum, que basa su campaña precisamente en esos asuntos sociales.