En las elecciones municipales del próximo año, miles de portugueses votarán a los representantes de nuevas corporaciones locales nacidas a la fuerza y por la presión de la crisis. Cumpliendo una de las imposiciones decretadas por la troika -Banco de Crédito Europeo, Fondo Monetario Internacional y Unión Europea- para que Portugal fuera rescatado con 78.000 millones de euros, el Gobierno de Pedro Passos Coelho ha puesto en marcha la simplificación del mapa administrativo del país. De sus 308 municipios, de momento se fusionarán los que así lo quieran, pero las que no van a tener apenas margen de decisión son las freguesías, las parroquias lusas, organizadas con presidente y vereadores, los concejales de la unidad administrativa más pequeña del país vecino.
De las 4.259 freguesías tendrán que desaparecer cerca de 1.500, y con ellas, una parte importante de los 13.283 ediles que son elegidos simultáneamente a los de las corporaciones de las autarquías en los comicios municipales. En esa reducción del aparato administrativo, y en el consecuente ahorro, se apoya parte del razonamiento del Ejecutivo para avanzar en una reforma que tendrá que estar definida para el mes de julio.
Fórmula compleja
Para lograr la fusión parroquial, Passos Coelho ha puesto en marcha un complejo criterio contable, en el que se cruzan el número de habitantes por kilómetro cuadrado y la distancia a la capital municipal, filtrando ambas escalas en función del carácter urbano o rural de los territorios a entremezclar.
De entrada, no podrá haber parroquias con asamblea en núcleos de menos de 150 habitantes. Estas tendrán que pasar a formar parte de freguesías limítrofes mayores. También las que con más de 500 vecinos por kilómetro cuadrado formen parte de municipios que superen los 2.000 habitantes deberán fusionarse administrativamente. Los baremos se van reduciendo en las áreas más despobladas y rurales, pero afectando en la práctica a la casi totalidad de municipios de Portugal.
29 municipios al margen
Solo 29 localidades no se verán sujetas a los cambios, ya que sus parroquias no entran en ninguno de los supuestos dibujados por la Administración lusa para alcanzar una reducción en el gasto público y propiciar mejores contratos con los prestadores de servicios.
Para vender mejor socialmente la nueva imposición territorial, el Gobierno luso promete llevar a cabo la mayor descentralización administrativa de la historia del país vecino, aunque las freguesías manejan ya competencias como la realización del censo electoral, organización educativa, sanitaria, cultural y deportiva y, sobre todo, control y apoyo a los más necesitados, en un país en el que cada día 19 familias pierden su vivienda por impago.
la FUSIÓN MUNICIpal de Passos coelho