Farré habla de siniestro grave

El experto: «Esto no ha hecho más que empezar, lo peor está por llegar»

Eduardo Rodríguez-Farre, radiobiólogo del CSIC, compara lo de Japón con un «Chernóbil a cámara lenta»


redacción / la voz

«La radiactividad de Japón ya se ha detectado en Rusia, en Vladivostok, esto es como un Chernóbil a cámara lenta», asegura el radiobiólogo del CSIC Eduardo Rodríguez-Farre, quien considera, sin ánimo de ser catastrofista, que lo que está por ver todavía será peor.

-Lo que ya se sabe es que ha habido emisiones de yodio radiactivo y cesio. ¿Es preocupante?

-Y probablemente también de estroncio e incluso de plutonio. Es lo que más preocupa desde un punto de vista biológico. Fuera de la central también se han detectado valores de radiactividad muy importantes, no solo ayer, sino en los últimos días. En una hora se reciben las dosis de todo un año.

-¿Qué cabe esperar?

-Esto, con el tiempo, irá a más. Como siempre, en esto empieza minimizándose el problema. Primero se niega y después se minimiza, pero al cabo del tiempo, dentro de unos seis meses, veremos cuál será la verdadera magnitud del problema.

-¿A qué nos estamos enfrentando, entonces?

-Nos estamos enfrentando a un accidente nuclear grave, con todas las consecuencias que esto tiene.

-Y que puede agravarse con las más que probables fugas del recinto de contención.

-Ya hay salidas de radiactividad del recinto de contención, y esto está comprobado por los datos de otros países, independientemente de lo que digan las autoridades japonesas. Los franceses han pedido la evacuación de sus ciudadanos y Estados Unidos ya dijo que 17 de sus marines estaban contaminados por la radiactividad.

-¿Cabe esperar entonces un impacto para la salud humana por la radiactividad liberada de los reactores averiados?

-Como radiólogo y médico, digo que sí hay un impacto sobre la salud. Son, por ahora, efectos potenciales, porque los problemas para la salud acabarán desarrollándose a largo plazo. En algunos sitios se ha detectado una concentración de un milisiévert, que es la exposición máxima recomendable en un año, y, cerca de la central, hasta 10.

-Pero, al margen de los valores que se han registrado en la central y sus alrededores, la radiactividad que ha llegado a Tokio, por ejemplo, no parece muy elevada.

-Aunque sean cantidades pequeñas, sí hay un problema, porque para ciertos efectos al azar, que son los cánceres a largo plazo, no existe un límite de dosis.

-¿Cómo afecta la radiación al cuerpo humano?

-Aunque sea una cantidad pequeña, la irradiación en la célula se produce durante años. El daño se produce sobre el ADN y, si por ejemplo, ocurre sobre un gen que protege sobre el cáncer, esa persona tendrá un riesgo mayor de padecer un tumor.

-Usted ha dicho que lo ocurrido en Japón es cómo un Chernóbil a cámara lenta. ¿No es un poco exagerado?

-Es una metáfora. Cuando digo que Japón es un Chernóbil a cámara lenta me refiero a que en Ucrania fue una única explosión muy brusca, pero aquí están sucediendo un día tras otro. Por lo que estamos viendo, hay una fusión, aunque parcial, del núcleo que provoca emisiones radiactivas. Esto no ha hecho más que empezar y lo peor está por llegar.

Eduardo Rodríguez-farré radiobiólogo del csic

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