La desamortización de Berlusconi

El jefe del Ejecutivo italiano cede patrimonio público a entes locales para cumplir con el federalismo fiscal, pero también para reducir las deudas del Estado


roma/la voz.

El jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, parece un experto de inmobiliaria. Las arcas del Estado están en crisis y como se están quedando excesivamente ligeras, no se le ha ocurrido otra cosa que tirar del patrimonio de todos los italianos. Cederlo, venderlo... en fin, exprimirlo. Uno porque resulta un gravamen mantenerlo y otro porque se le puede sacar un provecho muy atractivo al venderlo.

Pero esta iniciativa de Il Cavaliere, secundada en el Parlamento, incluso por los diputados de Italia de los Valores, no es nueva. Tiene un precedente en el 2004, cuando entró en vigor una ley de bienes culturales que permitió la compra por particulares de algunos monumentos artísticos considerados «menores». Y aunque el ministro Guiliano Urbani dijo entonces que no pretendían vender el Coliseo, también dejó claro que el Estado prefiere vender monumentos en situación ruinosa porque no tiene dinero para mantenerlos.

Esa norma, además de consentir la venta de los bienes artísticos considerados menores, también permitió la salida al mercado de considerados bienes medioambientales, como una colina, una playa, un bosque... Y, por si fuera poco, abrió incluso las puertas al desembarco de las empresas privadas en la gestión de monumentos, palacios y museos.

Ahora Italia se parece cada vez más a Grecia. En su día fue Aristóteles Onassis quien compró la isla Skorpios, y hace unos días surgió la propuesta de vender más islas para levantar el país. Berlusconi recogió el guante y encargó una lista de bienes del patrimonio nacional que podrán ser transferidos a regiones y provincias. Estos en determinados casos podrán incluso venderlos a entes privados para poder sanear sus cuentas públicas.

Conventos y campos de presos

Esa lista estará preparada para finales de julio, pero medios de comunicación italianos como La Repubblica ya han publicaron parte del inventario, unos 11.000 bienes. En él figuran conventos, museos, antiguos campos de prisioneros de guerra, comisarías de policía de viejas fronteras y algunos espacios naturales. La justificación es que la mayoría ya no se utilizan para su función original.

En esa relación de propiedades que podrán ser transferidas a otras entidades destacan algunos de los espacios de los montes Dolomitas, en los Alpes italianos, y el puerto de hidroaviones en Ostia, donde apareció asesinado Pasolini y que está valorado en 6 millones de euros.

Pero también hay propiedades más chics, como un campo de golf en la isla de Albarella, o la playa del lago de Como. La Repubblica detalla que tres cuartas partes de los ingresos por la venta de esos bienes servirán para reducir la deuda del organismo que los haya puesto en venta, mientras el 25% restante se destinará a la amortización de los títulos del Estado.

El diario señala además que para algunos de los bienes cedidos, sobre todo en el caso del patrimonio natural, existirá un vínculo para que sigan siendo patrimonio del Estado y no puedan ser vendidos. La transferencia de bienes a ayuntamientos y regiones forma parte de las actuaciones incluidas en la ley aprobada en abril del 2009, a través de la cual se introdujo el federalismo fiscal en Italia.

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