Pablo Coira, la peña homenaje que persiste en el tiempo

Muchos años después de que el canterano finalizara su etapa celeste, sigue existiendo un colectivo celtista en Pontevedra de aficionados veteranos y fieles que lleva su nombre

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Vigo

Era el único canterano del equipo por aquella época, un logro que merecía que Pablo Coira tuviera una peña con su nombre. Así se lo plantearon los creadores de un colectivo que pervive a día de hoy, manteniendo esa denominación a modo de homenaje al excéltico. «Llevamos doce años y tenemos 52 miembros. Fue el dueño de nuestra primera sede el que insistió para que hiciéramos una peña en su bar y como además el padre de Pablo es muy amigo mío, también de ahí viene el nombre», señala el presidente del colectivo radicado en Pontevedra, Pedro Miguel Piñeiro.

Admite que en su día llegaron a ser unos 90 y que luego el número se redujo, pese a lo cual su presencia en Balaídos está siempre garantizada. «Actualmente vamos dos autobuses. Uno sale de Ponte Caldelas y coge a la mitad de la gente en Pontevedra. El otro ya sale directamente de aquí», comenta. La mayoría son abonados de Río Bajo, más otros que tienen sus asientos en Gol. «Creo que hubo más afición hace unos años, pero en Pontevedra ya tuvimos otra peña hará 20 años. Con un nombre u otro, y siendo más o menos, el celtismo siempre está presente».

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Cuenta cuando se refiere al tema del nombre que un sector de los socios instaba a la directiva a cambiarlo al entender que Pablo Coira no deja de ser parte del pasado del club. Pero Piñeiro prefiere verlo de otra manera: del pasado, sí, y de su historia. «Mientras yo siga, se llamará así. Es un buen chaval que vino a cenas y actos con nosotros siempre que se le pidió y que se merece seguir teniendo este homenaje», comenta.

Entre los miembros hay gente de todas las edades, pero predominan aquellos que «son abonados del club y llevan pagando su recibo desde que había pesetas». Eso no quita para que cuenten con veinteañeros y treintañeros. «El mayor debo de ser yo, que tengo 80 años», comenta Pedro Miguel. Y se presenta como al excepción que confirma la regla. «La gente mayor en general ya no quiere ir a Vigo. Sigue pagando sus recibos, pero lo de viajar ya cada vez les cuesta más porque tienen dificultades para andar. Yo sí que voy a todos los partidos, incluidos algunos de fuera de casa. No fallo nunca no siendo por enfermedad».

Admite que en la época de Segunda sufrieron «mucho», pero que la Peña Pablo Coira no perdió fuelle. «Igual puede parecer raro, pero el bar se llenaba siempre para ver los partidos aunque no fueran tan atractivos como los que jugamos ahora. Y su hubiéramos bajado a Segunda B, no sé si tantos, pero muchos seguro que hubiéramos seguido igual al pie del cañón. Yo el primero», asegura.

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Dos o tres comidas al año y sus viajes a Balaídos -y fuera- son sus principales momentos de unión. Ahora, en la temporada del regreso a Europa League y tras haber pasado la fase de grupos, es momento de disfrutar. «Es una época buena, quitando todo eso de la venta, que a algunos peñistas les ha desanimado un poco. Pero vamos día a día, aprovechando que en el aspecto deportivo las cosas nos están saliendo bien».

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