Amura, las mujeres que comandan el celtismo en Poio

La directiva de la peña de la parroquia de Raxó está formada íntegramente por chicas


Vigo

La historia del nacimiento de Amura Celeste puede ser parecida a la de casi cualquier peña: grupo de celtistas que se suelen juntar de manera informal y que, casi sin quererlo, lo convierten en costumbre hasta que dan el paso de formalizarlo. La particularidad de este colectivo de la parroquia de Raxó (Poio) es que todas esas personas eran chicas: «Nos reuníamos cada semana para ver los partidos del equipo como suelen hacer los hombres. El tema de que la directiva esté formada íntegramente por mujeres es algo que llama mucho la atención», cuenta entre risas su presidenta, Gabriela Ansín.

Pero pese a que las mujeres estén el mando desde sus inicios -el año pasado- y eso sea innegociable por el momento, acogen a todo aficionado que se les quiera sumar. «Empezamos con 25 peñistas y ahora nos acercamos a 40. Nos planteamos montar la peña porque no había ninguna en Poio y enseguida montamos la página de Facebook y empezamos a colgar carteles para que la gente se animara», dice. Partiendo del Amura, el bar donde quedaban -y quedan- y que les da nombre querían expandirse a todo Poio y en ello siguen.

Gabriela, la cabeza visible, parecía a estar llamada a ponerse la frente de una peña. «Los amigos de mi padre bromean desde pequeña con mi afición por el fútbol porque a él no le gusta nada. Es algo que heredé de mi abuelo», presume ella. Su manera de entender el celtismo es común a sus compañeras directivas y al resto de integrantes de la peña: «A veces por trabajo no se le puede dedicar tanto tiempo como querrías, pero siempre es una buena forma de desconectar del trabajo», cuenta.

Ella es una de las abonadas de la peña, que suelen situarse en la grada de Marcador. «No estamos todos juntos, pero para la previa siempre quedamos. Y luego tenemos el grupo de WhatsApp para comentar los partidos si no estamos juntos en Balaídos o en la sede, o con los que no están». Han viajado en ocasiones con otras peñas y tienen pendiente el primer desplazamiento organizado por ellas mismas, que esperan que pueda ser a Bilbao. «Hasta ahora hemos ido con otras peñas como Irmandiños. La relación entre todas es muy buena, porque lo que deseamos todos es que el equipo haga buenos partidos y ganan, así que no podía ser de otra forma».

Más allá de los partidos, organizan unas cuantas cenas al año en las que se reúne el amplio abanico de perfiles celtistas que tienen. El benjamín de la familia de Amura se llama Sergio Besada y presumen de que es canterano del Celta. Precisamente en la peña tienen especial cariño a los futbolistas que salen de A Madroa y más concretamente a uno. «A Hugo Mallo tengo el placer de conocerlo como persona y es un chaval humilde que luchó como el que más para llegar a donde está. Al ser de la cantera siempre se le ve de una manera diferente, con más cariño», admite.

En su inauguración les acompañaron Sergi Gómez y Carles Planas. Tuvo lugar en su sede, el Amura, «un pequeño bar» donde empezó todo «una tarde entre risas». Un punto de partida desde el cual no han dejado de crecer. Y prometen que lo suyo no ha hecho más que empezar.

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