Miembros de la peña, con Mostovoi en la inauguración

Río Ulla, siete supervivientes celtistas en Pontecesures

La peña de la localidad resiste con los aficionados más fieles 15 años después de su creación


Vigo

Hablar de una peña de siete miembros puede parecer a priori hablar de un fracaso. Existen colectivos de fuera de Galicia que superan ampliamente ese registro. Pero también muchos otros que se han quedado por el camino. Eso es lo que ha tratado de evitar siempre el alma de la peña Río Ulla de Pontecesures, Ángel Laíño -aunque el presidente es su hijo-, poniendo incluso el importe de la cuota de la Federación de su bolsillo con tal de que la agrupación no desaparezca.

Río Ulla nació en enero del 2001. «Nos juntábamos unos cuántos a ver los partidos del Celta en el bar Mambís, nuestra sede, y empezamos a preguntarnos qué tal si montábamos una peña», relata Laíño. Es el inicio común a multitud de peñas, el siguiente paso fue llevarlo a la práctica. Lo que les diferencia es que enseguida comenzaron a ser muy activos. «¡Hacíamos cada fiesta...! Y tenemos el récord de asistencia a Balaídos con seis autobuses y un montón de niños», cuenta orgulloso.

Siempre han mantenido una relación muy estrecha con Moncho Carnero

Con el descenso, admite sin paños calientes, todo se vino abajo. «La gente es como es. Bajas a Segunda y quedan los verdaderamente fieles. Muchos estaban aquí para ver si les tocaba alguno de los carnés que sorteábamos el día que vinieran Madrid y Barcelona, y cuando esos equipos dejaron de venir pasó lo que pasó», recuerda no sin cierta amargura. Al bajar a Segunda, recalca, «desapareció todo».

Pero realmente no fue así, siempre se han resistido a esa desaparición efectiva. La peña, con sus siete integrantes, sigue existiendo, está federada, abona su cuota y, sobre todo, siempre está representada en Balaídos, la mayoría de las veces, por todos sus miembros. «Quedamos los fieles, los celtistas de verdad», presume. Y esos poquitos se siguen reuniendo para ver los partidos y disfrutar del celtismo, aunque sea sin las comidas multitudinarias que en tiempos llegaron a organizar.

El actual presidente, que hoy tiene 26 años, en Balaídos

Si Ángel continúa con este proyecto - «a veces tengo jaleos con mi mujer, porque no resulta fácil aportar los cien euros de mi bolsillo»- es por el celtismo que el acompaña desde que tiene uso de razón, cuando de niño se pegaba palizas de viajes para acudir a Vigo a ver los partidos. Pero hay otro motivo de peso. «Nunca pensé en dar la peña de baja y una de las razones es el primer presidente, un celtista de los de verdad muy amigo mío que falleció. Por él y por otra gente mayor, también muy aficionada, que ya no está con nosotros».

A su sucesor Ángel lo ha encontrado en su hijo de 26 años, al que considera incluso más celtista que él. No descartan que en el futuro la Peña Río Ulla vuelva a recuperar la actividad frenética de los inicios. «Ojalá que sí. Lo que está claro es que nosotros seguimos aquí, apoyando al equipo como siempre, y quien quiera sabe donde encontrarnos». Mientras tanto, seguirán siendo siete, pero siete «celtistas de verdad».

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