Monforte, fidelidad celtista en las duras y en las maduras

La peña lucense, que lleva el nombre de Ramón Carnero, no ha flaqueado desde su creación, hace 18 años


Vigo

La Peña Celtista de Monforte surgió como tantas: un grupo de amigos que solían acudir a Balaídos a ver los partidos se lanzaron a la aventura. Lo que les diferencia de muchas otras es que eso sucedió hace ya 18 años y hoy siguen funcionando a pleno rendimiento, lo que la sitúa entre las más veteranas y sin haber dejado nunca de ser activas. «En realidad nos llamamos Peña Monforte Ramón Carnero. Él es de cerca de aquí, de Sober, y quisimos hacerle ese homenaje», recuerda su presidente, Roberto Eireos.

Su idea, que también se mantiene, era «fomentar el celtismo en la zona». Y presume de conseguirlo al dedillo: «Cada año somos más los que vamos a Balaídos y los que nos juntamos en el bar que tengo para ver los partidos. Tenemos alrededor de 60 abonados del club entre unos 90 que somos. Es fruto de un trabajo que fuimos haciendo silenciosamente durante mucho tiempo», destaca. Comenzaron siendo unos quince y en los últimos años han eliminado la cuota. «Ahora cada uno tiene su carné y cuando se hace un viaje, todo a pachas».

En el municipio de Monforte siempre ha habido una gran tradición celtista. Y esta se extiende a las familias, con socios de la peña que van desde los cinco años a los 85. «Igual hay 5.000 personas de aquí viviendo en Vigo. La población monfortina se divide entre un 80 % del Celta y el resto del Deportivo, más o menos», estima. Permanecieron fieles en Segunda. «En las buenas y en las malas, hay que seguir. El mantenimiento de la cuota lo paga la directiva y mientras yo viva no vamos a desaparecer», cuenta el que lleva desde la fundación ejerciendo como presidente.

La mayoría de sus peñistas se reúnen en Balaídos en la grada de Marcador. «Tenemos algunos en Tribuna y Río Alto, pero el núcleo está ahí. Solemos ir en coches particulares por la diferencia de hábitos, que algunos prefieren ir con tiempo y tomar algo y otros van con menos tiempo. Aparte de algunos que viven en Vigo». Su sede es el otro punto de encuentro, el de los partidos de fuera, aunque a lo largo de sus años de vida también han hecho multitud de desplazamientos con el equipo.

En este tiempo han establecido un cariño especial por Gudelj, que les visitó poco después de retirarse. Y Roberto es amigo personal de Pablo Coira, con el que llegó a jugar. Sin embargo, sobre todos destaca a otro: «Al final los jugadores van y vienen. Si con alguien me tengo que quedar es con Borja Oubiña y con la apuesta por la cantera». Precisamente, Monforte es una de las sedes veteranas de los campus del Celta. «Se fomenta aún más el celtismo y la verdad es que viene muy bien», agradece. Aunque allí nunca ha decaído: «En los buenos momentos nacen más peñas, es la mentalidad de la mayoría de la gente». Ellos, con otra diferente, ya apuntan al 20 aniversario.

Eireos veraneaba en Vigo desde pequeño, tiene familia en la ciudad e imagina que de ahí le viene la pasión por el Celta. «Ni lo recuerdo muy bien, es desde siempre», asegura. Y por su experiencia en primera persona, extrapolable a todos los miembros de la agrupación que preside, expresa que «el que está en Vigo lo tiene más a mano, lo típico, el de fuera tiene otra morriña y otro sentimiento de lo que realmente es el club y de lo que se le puede llegar a querer».

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