PP y Marea aplauden la mano tendida de Mouriño al Concello

Piden que el alcalde, que este jueves visita Balaídos, desgrane ya su propuesta

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m. vázquez fraga
vigo / la voz

El presidente del Celta abrió la puerta a la continuidad del club en Vigo y las reacciones políticas no se han hecho esperar. Los dos portavoces de la oposición, Elena Muñoz, del PP, y Rubén Pérez, de la Marea de Vigo, aplaudieron el gesto del mandatario céltico, Carlos Mouriño, y consideran «razonables» las condiciones que presenta para seguir en Balaídos, que pasan principalmente por la construcción de un aparcamiento, la gestión por parte del club de los locales comerciales, así como tener poder de decisión sobre los cambios en el proyecto. No obstante, coinciden ambos políticos en que la pelota se encuentra ahora en el tejado del alcalde. «Toca esperar y escuchar qué propuesta va a poner encima de la mesa», señala Muñoz. Un plan que quizás se desvele hoy, ya que Caballero acudirá a visitar las obras en la grada de Río, después de que su equipo no quisiese realizar comentarios este miércoles.

La portavoz de los populares comprende la nueva postura del club celeste: «Es la más lógica en este momento», apuntó ayer. Admite que firmar una concesión a largo plazo «es la mejor opción posible y permite atender las necesidades del Celta». Aunque defiende por otro lado que «no se gaste más dinero público en las obras y que sea el Celta el que asuma los trabajos pendientes. «Es una vía lógica y razonable», concluye Muñoz.

En una línea similar se pronunció el portavoz municipal de la Marea, Rubén Pérez, favorable a las demandas de Mouriño. «Non nos parecen desorbitadas», dice, pero incorpora una serie de condicionantes: «O Celta ten que pagar un canon pola concesión», reclama el edil, que defiende también que el retorno económico de la explotación comercial del estadio y del aparcamiento tendrá que repartirse de forma proporcional entre las instituciones que realicen las inversiones. «Non queremos gañar diñeiro co Celta, pero si que a inversión pública retorne», puntualiza Pérez.

Sin embargo, recalcan desde Marea que le corresponde al Concello aclarar la duración de la concesión y cómo se va a repartir el retorno económico. «A ver cal é a proposta que non poderá rexeitar o club», lanza Pérez instando al Concello a aclarar cuanto antes sus planes para Balaídos.

La afición celebra el fin de la «guerra fría» y continúa apelando al acuerdo

La afición del Celta recibió con optimismo lo que consideran un cambio de actitud de Carlos Mouriño que, recalcan, muchos llevaban reclamando desde hace tiempo. Algunos ven cerca el acuerdo y otros siguen a la expectativa, pero la mayoría coinciden, en palabras del presidente de Morriña Celeste, Fernando Juncal, en que «la situación es mejor hoy que ayer», entendiendo que existe un antes y un después del mensaje del presidente.

«Estaba teniendo una actitud muy agresiva y amenazante, de imposición. Yo era de los que esperaban este cambio. Ahora se le ve más abierto al diálogo y queda ver si el alcalde recoge el guante», indica Juncal. Como él, otros peñistas consultados también agradecen haber visto a un Mouriño «más conciliador», como le describe Cé Rodríguez, de Lío en Río. «Por lo menos parece que ya no estamos en aquella guerra fría en la que parecía que los misiles iban a volar en cualquier momento. Se pasó del ‘Nos vamos irremediablemente’ a abrir una puerta al acuerdo», analiza.

La sensación también es de cierto alivio en la medida en la que entienden que la mayoría rechazaba un Celta fuera de Vigo. Y porque percibían ya cierto hartazgo en la hinchada por el cariz que había tomado el conflicto. «Entre la gente de la peña se nota hastío, aburrimiento de una guerra que ya cansaba. La mayoría somos de Vigo y no es fácil posicionarse. Nos aburre. Lo que siempre hemos querido es que se alcance un acuerdo», dice Javi Vaz, de Centolos Celestes.

En el caso de Cé, además, cree que en el fondo en el mensaje no había tanto contenido novedoso. «Ahora lo hacen todo a través de su canal y parece más rimbombante, se anuncia como si fuera a decir algo tremendo y en realidad es más de lo mismo», opina. Y lo resume así: «Un par de palos a Caballero y un mensaje más conciliador, sin hablar ya de una decisión unilateral como había hecho antes».

Para Vaz el fondo de las palabras de Mouriño supuso «una gran alegría». «Se alejan los fantasmas y se ve más cerca el acuerdo», dice. Y aunque admite que tras el vídeo de hace unos meses reinó el pesimismo, considera que todo responde a la estrategia. «No creo que alguien como Mouriño cambie de idea si no hay nuevas negociaciones o alguna propuesta que desconocemos». Y añade que «detrás de cada mensaje habrá habido una intención según en qué momento estuvieran las conversaciones, unas veces se habrá visto obligado a apretar y otras habrá sido más suave».

Juncal es de los que no se atreven a decir qué va a pasar, pero confía. «Todo se puede negociar en esta vida. Mouriño sigue poniendo condiciones, pero seguro que son negociables. El acuerdo es necesario e imprescindible».

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