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Planas hace méritos para quedarse

Tras su mal partido frente al Eibar, resurgió en Los Cármenes para convertirse en uno de los mejores del Celta


Tras su partido frente al Eibar, las dudas sobre el rendimiento que Carles Planas daría frente al Granada eran latentes, pero el catalán, una especie de Ave Fénix con una fortaleza mental a prueba de incendios, se sobrepuso en Los Cármenes para convertirse en uno de los mejores del partido y, sin duda, en el más entonado de la defensa. Una manera de reivindicarse a dos meses de que concluya su contrato con el Celta, y una forma de reclamar una nueva oportunidad para un futbolista que ha tenido que vivir a la sombra de dos laterales cuya calidad está entre la élite de la Liga, Mallo y Jonny. «Intentas escuchar lo menos posible y cuando te toca salir te consideras el Plan A. Todos tenemos el objetivo de ganar», resumió a la Radio Galega sobre su forma de afrontar el partido.

Las dos primeras intervenciones de Planas frente al Granada ya fueron premonitorias. Se anticipó a los envites del rival, interceptó balones e incluso supo corregir un error propio cuando permitió a Ponce ganarle la posición en carrera y el catalán acabó tocando el esférico para evitar que viese portería.

Ese fallo arreglado sobre la marcha no descentró ni un milímetro a un Planas que presumió de concentración y de atención y que estuvo especialmente atento en las ayudas. Cuando por las marcas individuales los centrales dejaban descubierta su posición, el lateral cubría el hueco con criterio. Se anticipó, supo leer el fútbol por momentos indolente y por momentos peligroso de los nazaríes, y conectó a la perfección con sus compañeros.

En el once cargado de novedades que construyó Berizzo, Planas destacó por entender de forma privilegiada lo que el equipo pretendía y lo que sus compañeros de fatigas intentaban hacer. Fruto de ello fue un acierto del 82 % en el pase. Intentó conectar en 51 ocasiones y en 42 acertó. E incluso metió dos balones clave que alimentaron a un Celta cuya imagen fue de equipo luchador desde el pitido inicial.

Frente al Eibar, en su regreso tras su última lesión, a Planas le había costado conectar con el ataque, subir y centrar, precisamente la tarea en la que mejor se defiende. Sin embargo, en Los Cármenes fue como si jugase menos encorsetado, más confiado y más cómodo. Se percibió en su seguridad y en su fútbol, aun cuando su situación no es la idónea.

Hace un par de semanas su agente reconocía que estaban atentos a las propuestas de otros equipos, pero que Carles se dejaría la piel como el profesional que es hasta que caducase su contrato con el Celta. «Aún quedan muchos partidos», argumentó, «yo intento hacerlo lo mejor posible para mí y para todos». Nadie ha movido pieza para renovarle, pero Planas no va a darse por vencido. Ayer sudó para defender la camiseta celeste, y quizás también su futuro.

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