Los 28 que pudieron con 34.000

La representación del celtismo, nutrida por un grupo reducido de aficionados, disfrutó una noche histórica


Vigo

Decía en la previa uno de los celtistas que se desplazaron a Krasnodar que pasara lo que pasara sobre el terreno de juego, el viaje merecería la pena. Por ver al Celta en octavos diez años después, por disfrutar del viaje y por vivir una experiencia que podía ser redonda si el equipo daba un paso más. Y así fue. Lo que de todas todas habría sido un viaje para recordar fue finalmente mágico.

Eran minoría absoluta. Alrededor de 28 en un estadio lleno con capacidad para 34.000 personas. Y la minoría se impuso. Celebraron una victoria y un pase a cuartos, pero además lo hicieron en un estadio «increíble» y en un ambiente de respeto absoluto que terminó de perfilar una noche perfecta. «O estadio é espectacular e estamos agradecidos polo ben que nos tratou a afección do Krasnodar. Estamos felices», señalaba al poco de terminar el partido un emocionado Jordi Domínguez. «Choramos coa emoción. Houbo moita tensión na primeira parte, moitísimos nervios, pero co gol de Hugo todo cambia e co segundo xa foi incrible, unha festa total».

En la misma línea se expresaba Sergey Klepalov, el celtista ruso de la peña Centolos que por primera vez veía al equipo de sus amores en su país de origen. «Todo ha sido muy maravilloso. Nuestro Celta ha dado una clase de fútbol. Ha sido muy especial». Tanto a él como al resto de celtistas les embelesó el estadio de los rusos. «Es un estadio impresionante y la afición se portó de diez. Fue un gran partido», indicaba Suso Sánchez. En lo que se refiere a las vivencias en primera persona agregaba que celebraron los goles «saltando en la grada como locos». «Estábamos en la zona alta del campo y acabamos bajando a la de banquillos».

Rubén Aldao fue otro de los aficionados presentes a los que les costaba encontrar anoche las palabras para describir lo vivido. «Fue una noche mágica, visitando el mejor estadio de Europa probablemente. Estamos felices por la victoria, pero sobre todo por la sensación de equipo sólido y que cada vez que es fiel a su estilo se traduce en un orgullo de este equipo como no se recordaba desde hace años». En su caso, quería acordarse de Sergi Gómez: "conseguí su camiseta y me agradeció el apoyo de los que viajamos. No debe de ser fácil al estar contando con pocos minutos, lo que dice mucho de él y del equipo, que parece una familia". Familia de la que los 28 también son parte. Ayer ejercieron como tal.

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